Cartas de los obispos Última hora

El Domund del coronavirus

Unas palabras de recuerdo y de ánimo para invitar a todos a colaborar y a participar en la actividad misionera de la Iglesia. De recuerdo porque el domingo del DOMUND es conocido por todos como un acontecimiento eclesial que celebramos cada año, tal como lo entendemos ahora, durante el tercer domingo de octubre desde 1926.

Con anterioridad ha habido siempre respuestas individuales o de algunas congregaciones para ir a misiones a predicar el evangelio. También necesitamos el ánimo para que nada ni nadie elimine de nuestra vida la alegría de anunciar a Cristo. Ni siquiera en estas circunstancias tan dramáticas que estamos padeciendo.

El DOMUND de este año se celebra en un contexto de crisis sanitaria y económica mundial. En estas circunstancias se ha puesto de manifiesto que el papel de la Iglesia es crucial para los más necesitados en países de África, Asia y América. Allí la Iglesia está en primera línea en la lucha contra el virus, la pobreza y el hambre. Este domingo es una oportunidad para apoyar su trabajo y conseguir que las diócesis de estos territorios puedan seguir abiertas en esta crisis sanitaria.

La colaboración solicitada parte siempre de un presupuesto básico, la libertad personal, para depositar un donativo, para dedicar un tiempo a una experiencia misionera o para la oración. Es cierto que los cristianos, por mandato de Cristo, damos un paso más. Convertimos la libertad en un compromiso exigente o en una obligación ineludible para cumplir con la ayuda a las comunidades más pobres de la tierra. A pesar de la situación actual, no tenemos razones evangélicamente fundadas para no contribuir con nuestros medios a paliar las necesidades ajenas.

La campaña de este domingo nos recuerda tres actitudes: orar por todas las comunidades cristianas, especialmente las que viven en tierras de misión; dedicar parte de nuestro tiempo al servicio del anuncio, bien como voluntarios o como misioneros; y, por último, cooperar económicamente a fundamental labor.

Fijaos en algunos datos: hay 1.115 territorios de misión; más de la mitad de las escuelas de la Iglesia católica están en las misiones, allí hay 119.200 escuelas; el 26% del trabajo social de la Iglesia universal se desarrolla allí, donde hay 26.898 instituciones sociales (hospitales, orfanatos, residencias de ancianos…). En los últimos 30 años, la Iglesia ha abierto una media de 2 instituciones sociales y 6 educativas al día. El dinero enviado por España el año pasado ascendió a 10.527.782 euros, con 439 proyectos financiados. El número de misioneros de la totalidad de diócesis españolas son más de 10.000, contando a religiosos y religiosas, sacerdotes y laicos. En ese grupo se encuentran los que pertenecen a nuestra diócesis y que muchos de vosotros conocéis.

El lema de este año es el siguiente: AQUÍ ESTOY, ENVÍAME. Combina la disponibilidad personal basada en la libertad con la aceptación de la iniciativa de Dios que llama a cada uno y le envía a proclamar su palabra de salvación y hacer visible la ayuda a los hermanos.

El papa Francisco escribe un mensaje para todos los católicos con la finalidad de glosar la campaña anual de las misiones y animar a todos a participar en este singular proyecto universal.

En los vestíbulos de los templos tenéis abundante documentación para completar la necesaria información que siempre se reclama cuando se presta una ayuda.

 

† Salvador Giménez Valls
Obispo de Lleida

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