Diócesis Iglesia en España

El domingo 12 de agosto, Jornada Pro Templos en la diócesis de Santander

La Diócesis de Santander celebra este domingo 12 la Jornada “Pro Templos”, que trata de concienciar entre los fieles la necesidad de contribuir económicamente para mantener y conservar con dignidad los edificios religiosos, así como para contar con los medios necesarios para construir nuevos templos. Este es el caso de la nueva iglesia parroquial que se está construyendo en Unquera por un presupuesto de 1 millón de euros.

En la Diócesis hay 682 templos y 518 ermitas, lo que suman un total de 1.200 lugares de culto; sólo en Valderredible, existen 53 iglesias para atender a unas 1.100 personas que residen en ese municipio.

Por este motivo, durante este fin de semana y, mediante una colecta especial realizada en todas las parroquias de la Diócesis, se pedirá la colaboración económica de todos los fieles “y de aquellas personas que valoran la labor que realiza la Iglesia en favor del bien común”, destaca en una Carta pastoral el obispo de Santander, monseñor Vicente Jiménez.

Descenso paulatino de las colectas

El año pasado la cuantía de la colecta fue de 56.556 euros, lo que confirma un paulatino descenso que se está produciendo en los cinco últimos ejercicios como consecuencia de la recesión económica. Así, en el año 2007, la recaudación en la Jornada “Pro Templos” fue de 70.519; es decir casi 14.000 euros más que la obtenida el pasado año.

 

Ante esta situación, monseñor Jiménez ha apelado a “la generosidad” de los fieles, incluidos la de aquellos que en verano regresan a sus pueblos de origen para disfrutar de las vacaciones. Además ha lanzado “un llamamiento para que la colecta “Pro Templos” de este año, a pesar de la crisis económica, supere la cantidad recaudada en el año anterior”.

 

Los gastos originados por la rehabilitación, conservación y edificación de nuevas iglesias en la Diócesis son cuantiosos, como ha sido la construcción de la iglesia de Ntra. Sra. Del Carmen en Nueva Montaña, que fue inaugurada en junio del pasado año por un coste que superó los tres millones de euros.

 

Además, la Diócesis afronta actualmente la construcción de la nueva iglesia parroquial de Unquera, obra que supondrá “un notable desembolso económico”. En similar situación se halla la iglesia de Liendo, cuyo edificio está reparándose debido al paulatino deterioro que se ha producido en varios puntos de su estructura.

 

De hecho, en esta parroquia, se ha pedido, mediante una circular,  ayuda económica de los feligreses y vecinos del pueblo por la urgencia de llevar a cabo las obras de reparación sin más demora.

 

Este año, el lema de la jornada “Pro Templos” es, “Vivir y Transmitir la Fe en Cristo”. La finalidad de este día es doble; por un lado, “valorar los templos en su significado humano y cristiano y, por otro, realizar una colecta extraordinaria para colaborar económicamente en la construcción y conservación de las iglesias, ermitas y lugares de culto”, explicó monseñor Jiménez.

 

El templo es el edificio en el que se congrega la comunidad cristiana para “escuchar la Palabra de Dios, orar comunitariamente, recibir los sacramentos y celebrar la Eucaristía”. La iglesia es, además,  lugar “de solidaridad y un espacio donde los pobres alcanzan acogida y sienten la caridad y la solidaridad de los creyentes”, precisa el obispo.

 

Espacios de oración y silencio

 

Por su parte, el vicario de asuntos Económicos de la Diócesis de Santander, José Oláiz, con motivo de esta Jornada anual, recordó que las nuevas iglesias ya levantadas en espacios urbanos, “demandan locales complementarios destinados al encuentro y a la formación de los fieles, todo lo cual contribuye a crecer en la fe”. Estos espacios son tales como “bibliotecas, salas de reunión, de recreo, e incluso, de ámbito deportivo”.

 

Oláiz agregó que para los creyentes, la iglesia, “más que un monumento digno de admiración por su armonía artística”, es un lugar en el que se “celebra y expresa” la fe; unas veces se hace en comunidad “con los demás hermanos; otras resulta ser el espacio en el que el corazón, en medio del silencio, es iluminado para hablar con Aquel en que se tiene puesta su confianza. Nuestras iglesias -apostilló- son un lugar privilegiado de meditación y de silencio para oír a Dios”, precisó.

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