Cultura Santa Sede

El director del film “POVEDA”, Pablo Moreno, explica en Radio Vaticano la película

‘Poveda’, la película que recuerda al sacerdote que hizo tanto por la inclusión educativa de la mujer en España

 

 (RV).- Es una de las 10 películas españolas más vistas en lo que va de año. “Poveda”, es la historia de la vida de San Pedro Poveda, mártir español y fundador de la Institución Teresiana. El director del film, Pablo Moreno, explica en Radio Vaticano como ha sido el profundizar en la vida de este “grande de la fe, gran pedagogo, humanista y sacerdote entregado”, como define Moreno al santo de Jaén, que fue canonizado en el 2003 por San Juan Pablo II. Es la cuarta película que dirige el cineasta español quien siempre centra su trabajo en “historias con alma y con fondo que rezuman honestidad”.

 El actor Raúl Escudero interpreta el papel del Padre Poveda. “Me ha enseñado que con generosidad y fe se puede llegar a donde quieras”, asegura. Y por su parte Laura Moreno, directora del departamento de Información de la Institución Teresiana, explica con una sonrisa en la boca para nuestros micrófonos que “las personas extraordinarias de fe siempre tienen algo de extraordinario y de único, y a él le pasaba esto”.

 San Pedro Poveda, nació en Linares (Jaén) el 3 de diciembre de 1874. Ya de niño sintió atracción por el sacerdocio. Ingresó en el seminario de Jaén y concluyó los estudios en el de Guadix, diócesis en la que recibió el presbiterado en 1897. Comenzó su ministerio en el Seminario y en la atención pastoral a los que vivían en las cuevas que rodeaban la población, creando una escuela para ellos. Nombrado canónigo de Covadonga se ocupó de la formación cristiana de los peregrinos y comenzó a escribir libros sobre educación y la relación entre la fe y la ciencia.

A partir de 1911, con unas jóvenes colaboradoras, comenzó la fundación de Academias y Centros pedagógicos que darían inicio a la Institución Teresiana. Se trasladó a Jaén para consolidar la misma Institución que recibiría allí la aprobación diocesana y después, estando él ya en Madrid como capellán real, la aprobación pontificia. Sacerdote prudente y audaz, pacífico y abierto al diálogo, entregó su vida por causa de la fe en la madrugada del 28 de julio de 1936, identificándose: “Soy sacerdote de Cristo” ante quienes le conducirían al martirio.

(MZ-RV)

Foto: el Padre Poveda con los pobres de las cuevas de Jaén – RV

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