Revista Ecclesia » El Dios-comunión, por César Franco, obispo de Segovia
santisima trinidad
Iglesia en España

El Dios-comunión, por César Franco, obispo de Segovia

 El Dios-comunión, por César Franco, obispo de Segovia

 El fenómeno de la globalización no sólo ha hecho de nuestro mundo una aldea global, sino también un templo global, donde habitan, como en el Olimpo, los diferentes dioses.

Muy a menudo se oye decir que todas las religiones son iguales, porque, a pesar de sus diferencias, orientan al único Dios. Dios, ciertamente, es uno solo, pues, si hubiera muchos, siempre habría uno que superara a todos, como dice el argumento ontológico de san Anselmo: Dios es el ser mayor que el cual nada puede pensarse. Por eso, sólo puede haber uno. En este sentido, todos los que adoran a Dios, adoran al único que existe. Pero dicho esto, hay que añadir que no todo concepto, idea o imagen de Dios es igualmente válido ni aceptable por la razón. La lógica rechazaría de inmediato a un Dios que fuera injusto, vengativo, carente de misericordia. O a un Dios que, para ser feliz, abusara de los hombres. También rechaza la razón un Dios incapaz de relacionarse con el hombre o que aniquile su individualidad en un panteísmo. De ahí la dificultad de aceptar determinadas místicas que anulan la personalidad del hombre o creencias que, pasado el umbral de la muerte, privan al hombre de una felicidad personal y eterna.

            Tampoco las religiones llamadas monoteístas tienen el mismo concepto de Dios, aunque confiesen que sólo hay un solo Dios. Hoy se habla mucho de las religiones del libro – judaísmo, cristianismo, islam – porque las tres tienen un libro sagrado. Como si el libro fuera el común denominador de las tres. En el cristianismo, esto es erróneo. Dios trasciende el libro —Antiguo y Nuevo Testamento—, porque Dios es anterior a su palabra. Y, aunque la Sagrada Escritura es Palabra de Dios, ésta no agota el misterio de Dios. Dios no permanece encerrado en la revelación escrita, sino que continúa hablando y actuando en el mundo trascendiendo siempre su palabra. Como decía san Juan de la Cruz, Dios nos ha dicho todo en su Hijo. Y el Hijo no es un libro.

Entonces, ¿cuál es la imagen cristiana de Dios? Sencillamente la del Dios-Trinidad, cuya fiesta celebramos hoy. El hombre jamás habría llegado a este concepto si Dios no se hubiera revelado a sí mismo. Porque Dios no es un invento del hombre, ni una creación intelectual o estética de nuestra razón. Dios se ha revelado a sí mismo y nos ha hablado de sí creando al hombre y redimiéndole. Dios está en el comienzo de nuestra historia; ha intervenido en ella llamando a Abrahán, a los patriarcas y profetas; y finalmente, enviando al Hijo, que a su vez, resucitado de entre los muertos, derrama sobre nosotros el Espíritu. Muchos piensan que la Trinidad es irreconciliable con el Dios único. Pero no es así. Los teólogos no explican plenamente su misterio, pero la grandeza del Dios cristiano, estriba en esta comunión de personas, que, amándose, forman su admirable e indestructible unidad.

Decía san Agustín: «ves la Trinidad si ves el amor». Dios es amor hacia el interior de sí mismo: el Padre, el Hijo y el Espíritu se aman entre sí de modo infinito. Y Dios es amor hacia fuera de sí: por eso creó el mundo y el hombre. Y en el hombre estampó su propia esencia: el amor y la llamada a la comunión con todos los seres humanos. Decía san Ireneo de Lyon que el Hijo y el Espíritu son las manos del Padre con las que nos ha creado a su imagen y semejanza. El Dios cristiano no está aislado en su mismidad, en un individualismo absoluto. Es un Dios-comunión, que vive dándose eterna y felizmente en cada persona de la Trinidad y ha querido dejar en el hombre su impronta más pura: la impronta del amor, que no se cierra en sí mismo, sino que se entrega con pasión infinita por hacer de toda la humanidad una sola y única familia de Dios. Por eso, quien ve la Trinidad, ve el Amor, que es una comunión de personas.

+ César Franco

Obispo de Segovia



O si lo prefieres, regístrate en ECCLESIA para acceder de forma gratuita a nuestra revista en PDF

HAZME DE ECCLESIA

Cada mes, en tu casa

Últimas entradas