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«El Derecho en la Misión de la Iglesia» jornada académica en San Dámaso

XII Jornada Académica El derecho en la misión de la Iglesia en la Universidad San Dámaso (Facultad de Derecho Canónico). “El pórtico” de la  Iglesia del Papa Francisco. Visión y dimensión misionera. Por Emmo. cardenal Fernando Filoni, prefecto de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos. El 15 de noviembre 2019

Fue presentado, el cardenal Fernando Filoni, por Roberto Serres, Vicerrector de la UESD y Decano de la Facultad de Derecho Canónico. Hizo alusión a el  cardenal Fernando Filoni, Prefecto de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, que continuando con el mes misionero de Octubre, va a disertar sobre: “El pórtico” de la Iglesia del Papa Francisco. Visión y dimensión misionera. Nos va a acercar a la dimensión misionera de la Iglesia.

El cardenal Fernando Filoni comienza agradeciendo la invitación y prosiguió con una pregunta: ¿Por qué la Iglesia necesita renovarse continuamente? La pregunta no es ociosa. Todos estamos convencidos de que atravesamos una fase histórica, en la que nada aparece cierto, fase que pide esa renovación. Es una época que quiere soluciones rápidas. El Papa Francisco hablando a los estudiantes del instituto san Carlos de Milán, ha dicho que la “liquidez” se tiene cuando no se es capaz de encontrar la propias raíces, identificando las carencias antropológicas, que desorientan el clima cultura de nuestro tiempo. Que la Iglesia necesita renovarse continuamente nace de la consideración de que la Iglesia vive y atraviesa estos tiempos de inquietud.

Desde el comienzo de su pontificado, el Papa Francisco ha llamado a la Iglesia, que vivía un momento estático, a una renovación con un impulso renovado para evangelizar. Se pide un cambio de mentalidad; un pasar de una realidad sedentaria, estructurada y quieta a una perspectiva de “Iglesia en salida”. El mandato de Jesús de ir a todos debería primar en todo bautizado. Cada bautizado tiene una misión. Todo bautizado es idóneo. Toda actividad eclesial tiene una relevancia misionera.

Mi intervención de hoy, dijo Fernando Filoni, alude a “el pórtico de la Iglesia del Papa Francisco”, que se marca simbólicamente con un situarse en un atrio, que tiene tres pórticos. En el primero está el documento programático del Papa FranciscoEvangelii Gaudium”. En el segundo encontramos el canto a la Creación con la encíclica “Laudato si”. En el tercero, está la “Carta sobre la Fraternidad por la Paz y la Convivencia común” (3-5 de febrero 2019)

En el primero, no se habla de la estructura de la Iglesia. Este documento tiene clara relación con la “Gaudium et Spes”. La Iglesia no es un monolito. La Iglesia es un “hospital de campaña”; la misión de la Iglesia no es colonización ideológica. Tiende a la variedad en la unidad. “Evangelii Gaudium” en especial, es un documento que pretende introducir la transformación misionera de la Iglesia. Una Iglesia que el Papa ve como una madre de corazón abierto, que hace suyas las crisis y desafíos del mundo actual, sin exclusiones o tentaciones egoístas, lejos de las polémicas mundanas.

Las Iglesia forma parte de este mundo. Por eso el mundo no puede y no debe serle extraño. La Iglesia tiene algo que decir, algo que enseñar y ofrecer. “Evangelii Gaudium” es por tanto, el recorrido trazado por el Papa a través del cual se pide la renovación interna de la Iglesia, desprovista de burocratización elitista. Asimismo este documento hay que verlo en sintonía con “Gaudete et exsultate”, en la que el Papa declara como objetivo hacer resonar la llamada a la santidad, procurando encarnarla en el contexto actual.

Una Iglesia pobre que no significa indigente, sino que pone en primer lugar a Cristo. Superando el neo-gnosticismo, que sobrevalora el poder de la inteligencia y el neo-pelagianismo que hace depender todo de la voluntad y los esfuerzos del ser humano más que de la misericordia de Dios.

Hizo mención también de los dos sínodos (2014 y 2015) que invitan a los pastores a cambiar la mirada y reavivar nuestra conciencia sobre la importancia del matrimonio y de la familia.

La renovación espiritual de toda la Iglesia, pedida continuamente por el Papa, con expresiones fuertes, ha encontrado su momento en la convocatoria del año de la misericordia.

La prevista reforma de la Curia tiene como fin hacer la vida de la Iglesia más adecuada a las exigencias del “misterium petrinum”.

Entendemos también como gran factor de renovación eclesial, la convocatoria del mes misionero extraordinario “Bautizados y enviados. La Iglesia Cristo en misión en el mundo”.

En este sentido hay que citar las visitas pastorales a África, Asia y América latina; los encuentros con los movimientos laicales; las instituciones creadas en favor de los pobres (marginados, inmigrantes, las mujeres víctimas de la “trata”; todo es signo de una Iglesia inclusiva.

Si la Iglesia de Cristo está en misión en el mundo, entonces se comprende la existencia del segundo pórtico, al que el Papa está dedicando gran energía. Hacemos referencia a la encíclica “Laudato si” (2015). Francisco llama a todos los seres de buena voluntad a escuchar el grito de la tierra y de los pobres del mundo. Explica que frente al deterioro ambiental global, se dirige a cada persona que habita este planeta.

En la Evangelii Gaudium decía: “…Sueño con una opción misionera capaz de transformarlo todo, para que las costumbres, los estilos, los horarios, el lenguaje y toda estructura eclesial se convierta en un cauce adecuado para la evangelización del mundo actual más que para la autopreservación. La reforma de estructuras que exige la conversión pastoral sólo puede entenderse en este sentido: procurar que todas ellas se vuelvan más misioneras, que la pastoral ordinaria en todas sus instancias sea más expansiva y abierta, que coloque a los agentes pastorales en constante actitud de salida y favorezca así la respuesta positiva de todos aquellos a quienes Jesús convoca a su amistad….” (n:27). En la encíclica “Laudato si” el papa intenta especialmente entrar en diálogo y atender a nuestra casa común.

El papa pide que se pase al diálogo sobre el ambiente, a la educación y al compromiso común. La Iglesia, hoy, desea que innumerables científicos, filósofos, teólogos y organizaciones sociales tengan una amplia preocupación para promover una esperanza que nos permita reconocer que siempre hay solución, que siempre podemos hacer algo para resolver los problemas. En este contexto se comprende también la importancia del mensaje conjunto del papa Francisco y del Patriarca Ecuménico Bartolomé, para la celebración de la tercera jornada mundial de oración por el cuidado de la creación. Que no falte el compromiso de todas las iglesias cristianas.

Solo una acción internacional común, a través de la política, la economía, la educación, el estilo de vida, la cultura, favorecerá la escucha del “grito de la tierra” y de los últimos (los pobres).

¿Existe un grito? ¿Quién lo emite? ¿La tierra emite ese grito? ¿Los pobres emiten gritos? ¿A quién gritan?  Para escuchar es necesario tener el oido presto pero también la voluntad, el coraje de prestar atención.

Sí. Hay un grito que ciertamente proviene de la tierra, de la que nosotros somos parte. Grito que muchas veces queda sin ser escuchado y ni siquiera percibido. Las plantas, los animales también gritan y no sabemos escuchar, no comprendemos esos sonidos. Los pobres constituyen una categoría especial. ¿Quiénes son? Escuchar el grito de los pobres y de la tierra es especialmente una cuestión antropológica. Afecta a la sociedad, a la vida, a la Iglesia, a la política. Toda la humanidad está llamada a colaborar en la casa común. El ser humano no es su propietario. La tierra no es de los hombres, es de Dios, que la ha creado. El hombre la ha recibido como administrador, no es el señor absoluto. El punto central de este razonamiento es que al negar a Dios, se aprovecha de la tierra declarándola propia. Quien se declara soberano, se apodera de la tierra y la usa. Pero ¿cómo? La tierra es de Dios y como ha explicado el papa Benedicto XVI, si se prescinde de Dios, todo vacila porque falta el punto firme.

Si la tierra no es de Dios, es el primero que se apodera de ella. Este razonamiento apela a la ética en su triple conexión: Dios, hombre, naturaleza. Dios es el punto de referencia. Los conflictos no nacen solos. Es preciso Repensar la importancia de la ética y del derecho.

En el tercer pórtico, está la Carta sobre la fraternidad por la paz y la convivencia común (3-5 de febrero 2019). El papa mira las relaciones entre las religiones. No al proselitismo como apropiación de las conciencias. La carta sobre la fraternidad tiene un gran valor histórico, cultural y social. “En el nombre de Dios que ha creado todos los seres humanos iguales en los derechos, en los deberes y en la dignidad, y los ha llamado a convivir como hermanos entre ellos, para poblar la tierra y difundir en ella los valores del bien, la caridad y la paz.

“…En el nombre de la inocente alma humana que Dios ha prohibido matar, afirmando que quien mata a una persona es como si hubiese matado a toda la humanidad y quien salva a una es como si hubiese salvado a la humanidad entera.

En el nombre de los pobres, de los desdichados, de los necesitados y de los marginados que Dios ha ordenado socorrer como un deber requerido a todos los hombres y en modo particular a cada hombre acaudalado y acomodado.

En el nombre de los huérfanos, de las viudas, de los refugiados y de los exiliados de sus casas y de sus pueblos; de todas las víctimas de las guerras, las persecuciones y las injusticias; de los débiles, de cuantos viven en el miedo, de los prisioneros de guerra y de los torturados en cualquier parte del mundo, sin distinción alguna.

En el nombre de los pueblos que han perdido la seguridad, la paz y la convivencia común, siendo víctimas de la destrucción, de la ruina y de las guerras…El diálogo, la comprensión, la difusión de la cultura de la tolerancia, de la aceptación del otro y de la convivencia entre los seres humanos contribuirían notablemente a que se reduzcan muchos problemas económicos, sociales, políticos y ambientales que asedian a gran parte del género humano…”. Carta firmada por el papa Francisco y el  Gran Imán de Al-Azhar Ahmad Al-Tayyeb.  

Es una alegría y un honor, dice el papa Francisco, poder construir puentes, en defensa de la dignidad humana y en el cuidado de la creación. La misma actitud en encuentros con líderes budistas y de otras confesiones religiosas. Buscar un nuevo humanismo, que tiene como fin el bien común, la dignidad de cada persona, el respeto por cada credo religioso.

Todo esto no puede estar fundado más que en Jesucristo. Dice el Papa: es Cristo el que nos acompaña en esta tarea.

15-noviembre 2019
José Manuel Coviella C.

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