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El conmovedor encuentro entre el Papa y la familia del sacerdote Roberto Malgesini

Sucedió esta mañana, justo antes de la audiencia general. El Papa Francisco se encontró con los padres del sacerdote Roberto Malgesini, asesinado en Como (Italia) el pasado 15 de septiembre. Era «el sacerdote de la calle» que amaba a los descartados, a los últimos y a los desposeídos. Hace un mes, su violenta muerte en Como, hizo que el mundo descubriera los rasgos de una caridad silenciosa, hecha a base de miradas, cuidados y amor que no pide ser retribuido. Francisco cuenta que Don Roberto fue asesinado mientras ayudaba y habló esta mañana de las lágrimas de sus padres: «Las lágrimas de esos padres son “sus” lágrimas y cada uno de ellos sabe cuánto sufrió al ver a este hijo que dio su vida al servicio de los pobres. Cuando queremos consolar a alguien, no encontramos las palabras. ¿Por qué? Porque no podemos llegar a su dolor, porque “su” dolor es suyo, “sus” lágrimas son suyas. Lo mismo, con nosotros: las lágrimas, “mi” dolor es mío, las lágrimas son “mías” y con estas lágrimas, con este dolor me dirijo al Señor».

Con ellos estaba el obispo Oscar Cantoni que después fue entrevistado por Vatican News y que lo recuerda «como un sacerdote capaz de inundar de dulzura a cada persona».

—Estamos muy agradecidos al Papa Francisco por haber recibido a toda la familia de Don Roberto Malgesini, el sacerdote que fue asesinado salvajemente hace un mes. El Papa bendijo a los padres de Don Roberto. Fue un momento muy conmovedor. El Santo Padre nos recordó que estas muertes reviven la fe del pueblo de Dios. Son personas que ya están en el cielo y desde el cielo apoyan el camino del pueblo de Dios, a veces duro, de una manera muy especial y sobre todo para aquellos que viven directamente para la evangelización. Así que hemos salido de este encuentro muy consolados, fortalecidos en la fe y la caridad.

—¿Cómo recibieron los padres de Don Roberto esta caricia del Papa?
—Con mucha emoción en primer lugar, pero también con mucha gratitud, sabiendo que a través del Papa era toda la Iglesia la que reconocía a su hijo y por lo tanto tenían un gran signo de la ternura de la Iglesia hacia los que sufren.

—El Papa Francisco, al enterarse de la noticia del asesinato de Don Roberto, hizo sentir su cercanía, enviando al cardenal Krajewski que visitó a sus padres. ¿Todos estos signos consolaron, en la medida de lo posible, a la familia de Don Roberto?
—Sí, el Papa envió al cardenal Krajewski a Como para la liturgia fúnebre, al final de la cual quiso ir a la Alta Valtellina para llevar un saludo y besar las manos de los padres de Don Roberto. Este fue un momento de gran delicadeza y extrema cercanía.

—¿Un mes después ya es posible cosechar los beneficios de esta muerte violenta?
—Hay mucha gente que se conmovió por Don Roberto y aún vive a la luz de su testimonio. Siempre ha sido un testimonio silencioso, actuó muy silenciosamente. Así como fue silencioso cuando estaba con nosotros, ahora su voz y su testimonio se extienden como si fueran un coro y mucha gente habla de ello en toda Italia, y me atrevo a decir que también en otras partes del mundo.

—¿Qué queda de Don Roberto en su diócesis, de su atención a los pobres, de los cuidados que tenía?
—Un cuidado y una atención, una delicadeza particular para las personas que sufren, especialmente para los pobres, para los sin techo, para los refugiados. Pero la característica de este sacerdote era inundar a los individuos de dulzura y ternura, por lo que era una caridad muy bien dirigida, no tan genéricamente sino llevada a todos indiscriminadamente, quienquiera que fuera.

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