Congreso de Laicos

El Congreso de Laicos, por Salvador Giménez

Este fin de semana se celebra un congreso en Madrid en el que participan todas las diócesis españolas. La nuestra ha enviado a doce personas cubriendo el cupo asignado con un crite-rio de proporcionalidad para que los dos mil participantes representaran a todo el Pueblo de Dios, fundamentalmente formado por laicos y que a su vez fuera escuchada por los pastores y los miembros de la Vida Consagrada. Los tres grupos configuran la Iglesia que camina por la historia viviendo fraternalmente el misterio de Jesucristo y anunciando su mensaje al mundo entero.

La celebración de este Congreso de Laicos. Pueblo de Dios en Salida es uno de los objetivos que se fijó la Conferencia Episcopal Española para este cuatrienio que ahora acaba y que ha sido preparado durante más de dos años por la Comisión de Apostolado Seglar con reuniones y estudios que explican la realidad del laicado en todas las diócesis, congregaciones, movimientos y asociaciones y, tras varios meses de trabajo, se ha elaborado un esquema de trabajo que recoge las aportaciones de 2.485 grupos, integrados por más 37.000 personas. Los grupos han reflexionado conjuntamente y han podido compartir ideas y propuestas en torno a la vocación y misión de los fieles laicos en el contexto de nuestra sociedad y de nuestra Iglesia.

El esquema o instrumento de trabajo se ha titulado «Un laicado en acción. Vivir el sueño misionero de llegar a todas las personas», se ha hecho llegar durante las últimas semanas a todos los grupos y sirve de base para la reflexión del conjunto de los reunidos en el congreso. El contenido es muy claro y se ha dividido en cuatro apartados que resumen los retos que nuestra evangelización tiene planteados y cómo el laicado tiene la enorme responsabilidad de protagonizar y mantener muy alta su cuota de participación.

Los apartados son los siguientes: I. INTRODUCCIÓN (Estamos viviendo una experiencia del Espíritu; es un proceso sinodal, espiritual y de discernimiento; describe y explica la estructura para, finalmente, definir la escucha y el diálogo). II. RECONOCER (Se apuntan las luces, las sombras, los signos de esperanza y los retos del laicado en los momentos presentes). III. INTERPRETAR (Donde se define la vocación laical desde el don y la potenciación de una eclesiología misionera) y IV. ELEGIR (Trata de encontrar cauces de crecimiento personal y comunitario y de cuidar de manera especial algunos procesos: impulsar la corresponsabilidad en el seno de la Iglesia, asumir un mayor compromiso en el mundo y ofrecer una renovada formación). Termina con una CONCLUSIÓN, cuyas últimas palabras son las siguientes:

Queremos ser el Pueblo de Dios, misionero y santo, en nuestro contexto. Nos ponemos en las manos del Espíritu que nos precede y guía en este camino sinodal como Pueblo de Dios en salida.

Durante tres días, 14, 15 y 16 de febrero, en el Pabellón de Cristal de la Casa de Campo de Madrid nos reunimos todos los participantes para escuchar unas ponencias de expertos, reflexionar sobre unas experiencias y unos testimonios, celebrar la Eucaristía y una Vigilia de Oración, participar en un concierto-festival y terminar con la ponencia conclusiva final que abra las puertas para un futuro más esperanzador, más responsable y con un índice de parti- cipación más elevado en las tareas eclesiales.

Esperamos que este congreso sirva para obtener abundantes frutos. Pido vuestras oraciones.

Con mi bendición y afecto.

† Salvador Giménez Valls

Obispo de Lleida

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