Opinión

El comandante Fidel

El comandante Fidel

El último dirigente comunista de Occidente, Fidel Castro .ha sido un personaje singular, como todos los dictadores, tan alabado por sus amigos como vituperado por sus enemigos; unos han visto en él la esencias de todas la bondades políticas y otros el paradigma de todas las maldades. Ha batido el record de la permanencia en el poder de todos los dictadores comunistas incluidos Tito, Mao y Stalin. Durante décadas ha tenido el pueblo sometido con mano de hierro envuelto en el guante de seda del populismo comunista. Pero mandó a su hermano Raúl, mucho menos comandante, que pactara con Obama, el único yankee bueno, el fin del bloqueo comercial.

A Castro se le notaba la ascendencia española por eso se llevaba tan bien con Fraga, que como su padre era muy buen gallego y español. También se le notaba su educación jesuítica, por eso a pesar de los rapapolvos sobre el derecho a la libertad religiosa, que le echaba el Papa Polaco, venido del comunismo, San Juan Pablo II, le invitó a visitar Cuba y permitió que los cubanos más jóvenes pudieran celebrar algo tan cristiano como la Navidad, lo que los nuevos cachorros populistas comunistas españoles, castristas burgueses, no toleran.

F. Castro contra su voluntad se ha convertido en un mito manipulado para la izquierda europea y latinoamericana, y más en concreto la española populista y demagógica, intelectualista y artista progre que quiere para los españoles, pero no para ellos, la Cuba de Castro, o la Venezuela de Maduro.

Castro en su juventud como la mayoría de los estudiantes universitarios, militó en la izquierda y era partidario del pragmatismo. Todo cambió en 1958 en la guerrilla contra Batista. Intentó una vez alcanzado el poder fundar un estado plenamente socialista en el fondo con apariencia burguesa y democrática, pero con un gobierno en la de inspiración marxista-leninista. En Cuba el triunfo de una revolución comunista, sin permiso de los EEUU era materialmente imposible, por lo que Castro no tenía otra alternativa si quería que su utopía fuera algo más que eso, que abrazarse con el oso comunista ruso, lo que fue un grave error para los cubanos, que aún están pagando. Pero Castro logró poner a Cuba como referente mundial de la revolución comunista. Con el problema de los misiles nucleares, logró lo que nunca había soñado hacer de Cuba el epicentro de crisis mundial más grave de todo el tiempo que duró la Guerra Fría, fueron los días terribles del 22 al 28 de octubre de 1962. Rusia en premio llenó los tanques de Cuba de gasolina y gasóleo para tomar y dar. La Caída del Muro dejó a Cuba a la intemperie económica, de la sacó el petrolero venezolano con el que el caudillo bolivariano la mantenía pie pagando un precio por ello la ideología comunista aunque persistía con su nombre, era realmente chavista. Castro en los últimos años hasta su fallecimiento fue objeto de una idolátrica veneración por los sólo creen aún en los dogmas de la luchas de clases como motor de la historia, para implantar la dictadura del proletariado para que se enriquezca el aparato del partido en nombre del pueblo. La propaganda política sigue presentando a Castro contra todas las evidencias, como el paradigma de guerrillero romántico luchador contra el imperio yankee capitalista. Pero la última palabra sobre la vida y la obra de Fidel Castro no la tiene la intrahistoria humana si no el Señor de la Historia del Salvación, Jesucristo Dios y Hombre verdadero.

Fidel García Martínez Catedrático Lengua Literatura Doctor Filología Románica.

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