El cardenal Aqulino Bocos presidiendo la celebración, a su derecha, Juan Carlos Elizalde, obispo de Vitoria. A su izquierda, mmonseñor Atilano Rodríguez, obispo de Sigüenza-Guadalajara.
Iglesia en España Última hora

El císter celebra 775 años en el monasterio de Buenafuente del Sistal

Ayer, día de San Bernardo de Claraval, el císter en Guadalajara celebró su 775 aniversario. La ceremonia estuvo presidida por el cardenal Aquilino Bocos, y en ella concelebraron Atilano Rodríguez, obispo de Sigüenza-Guadalajara, y Juan Carlos Elizalde, obispo de Vitoria y director de los ejercicios espirituales que se realizan estos días en el monasterio.

Este fue el saludo al inicio de la Eucaristía:

Señor cardenal Bocos, y querido amigo don Aquilino; queridos don Atilano, nuestro obispo, y don Juan Carlos, obispo de Vitoria, quien generosamente nos estáis dirigiendo los ejercicios espirituales a los sacerdotes, venidos de distinta diócesis; amigos todos, quienes vivís en Buenafuente, y cuantos os habéis desplazado de los pueblos del entorno.

Hoy somos testigos de la parábola del grano de mostaza, la semilla más pequeña, al contemplar cómo un lugar lejano, y habitado por una pequeña comunidad de hermanas cistercienses, convoca y sostiene la presencia eclesial de esta asamblea, reunida para dar gracias a Dios, en el día de san Bernardo, por los 775 años de presencia cisterciense en Buenafuente.

Querido don Aquilino, no imaginábamos, cuando en 1972 os visité en vuestro despacho de Vida Religiosa, que se llegara en el Sistal a celebrar este día, con vuestra presidencia como cardenal y con la de nuestros obispos, que colma de esperanza la historia de Buenafuente.

Sed bienvenidos todos, en nombre de la Comunidad de monjas os agradecemos vuestra presencia, a vosotros, hermanos sacerdotes, que en número tan bíblico de cuarenta, reaviváis en nosotros el salmo 125: «Nos parece soñar», al palpar la semilla hecha gavilla, y las lágrimas, cantares. Amigos todos, este día resuena en la comarca de manera especial. ¡Cómo no recordar cuando Buenafuente era para todos los pueblos un centro de asistencia a los mayores!

Estoy seguro de que las hermanas que nos han precedido gozan en el cielo al ver esta iglesia románica colmada de luz y de la presencia tan nutrida de sacerdotes y de fieles.

Queridas monjas, hoy se cumple la parábola del Evangelio, al ver cómo lo pequeño, lo débil, lo frágil, si Dios quiere, se convierte en epicentro, en núcleo de amor, como lo fue san Bernardo en su época.

Nunca imaginábamos tanto amor de la Providencia en esta historia del Sistal, quiera Dios seguir bendiciendo este lugar monástico, casi milenario, con nuevas vocaciones, para ofrecer al peregrino el sorbo de agua clara que mana del santuario, del costado de Cristo.

Este día del santo abad Bernardo, padre del Císter, os invito a todos a dar gracias a la Santísima Trinidad, bajo la mirada de la Santísima Virgen, la Madre de Dios que da nombre a esta abadía.

Print Friendly, PDF & Email