Revista Ecclesia » El Celam y Cáritas llaman a solidarizarse con las víctimas de los huracanes en Centroamérica y el Caribe
La iglesia de Nuestra Señora de los Dolores, uno de las pocas construcciones que han quedado en pie en Providencia (Colombia), es ahora refugio de varias familias. La frase que hay en el altar, bajo el Crucificado, dice: «Dichosos los que viven en tu casa, Señor» / EFE
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El Celam y Cáritas llaman a solidarizarse con las víctimas de los huracanes en Centroamérica y el Caribe

171 muertos, 5,3 millones de damnificados y 330.000 personas viviendo en albergues temporales por haber perdido sus viviendas. Estas son las cifras de muerte y destrucción que, según el Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM), han dejado los dos últimos huracanes que han azotado Centroamérica y El Caribe en Costa Rica, Guatemala, Honduras y Nicaragua.

El 8 de noviembre el Papa Francisco ya instó a «hacer todo lo posible» para socorrer a las víctimas de las fuertes lluvias caídas en la región. Ahora son el propio CELAM y la Cáritas continental los que piden a los 22 episcopados que redoblen esfuerzos para poder «sostener la atención de esta emergencia y la recuperación de tantas personas y familias afectadas por los huracanes y en grave riesgo ante la pandemia».

«Nos sentimos solidarios y cercanos a todos nuestros hermanos y hermanas que han vivido y continúan viviendo el impacto de la situación excepcional y desoladora generada por la pandemia del Covid-19, y, de manera particular, con las poblaciones de América Central y del Archipiélago de San Andrés y Providencia, en el Caribe colombiano, que han sido duramente golpeadas por dos huracanes consecutivos durante este mes de noviembre», dice el organismo que preside el arzobispo peruano Héctor Cabrejos en una declaración de este 26 de noviembre. «En este tiempo de Adviento que pronto iniciaremos entre los desafíos de la pandemia y en actitud samaritana con los pueblos de Centroamérica y del Caribe, los invitamos fraternalmente a que redoblemos nuestros esfuerzos solidarios con nuestros hermanos que atraviesan esta hora de dolor y sufrimiento, y a permanecer vigilantes en la oración y con la lámpara de la esperanza encendida».

En Nicaragua, el huracán Iota (de categoría 5, la máxima en la escala Saffir-Simpson, con vientos de hasta 260 kilómetros/hora) causó al menos 18 muertos e importantes destrozos en el departamento de Matagalpa. El obispo de esta diócesis, Rolando José Álvarez, ha informado de que un corrimiento de tierras en el macizo de Peñas Blancas provocó un río de lodo y piedras de un kilómetro de largo y 200 metros de ancho que arrasó todo a su paso. Se desconoce el número exacto de muertos y desaparecidos.



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