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Opinión

El cardenal y el rabino ante la muerte: artículo de José-Román Flecha Andrés en Diario de León (29-6-2013)

El cardenal y el rabino ante la muerte: artículo de José-Román Flecha Andrés en Diario de León (29-6-2013)

Artículo de José-Román Flecha Andrés publicado en el Diario de León, titulado El cardenal y el rabino ante la muerte

Apenas elegido para desempeñar el ministerio de Pedro con el nombre de Francisco, ha sido publicado un libro en el que se recoge el diálogo del Cardenal J. M. Bergoglio con el rabino Abraham Skorka.

“A la medicina hay que apoyarla para que mejore las condiciones de vida del hombre, sin lugar a dudas. ¡Pero cuidado! De ahí a un encarnizamiento terapéutico, de ninguna manera… Alargar la vida, sí, pero en condiciones de vida plena”. Así escribe el rabino.

Seguramente, algún lector espere que el cardenal niegue esa postura. Pero se equivoca. He aquí su primera respuesta: “Nuestra moral también dice que hay que hacer lo necesario, lo ordinario, en los casos en que ya está marcado el final. Se debe asegurar la calidad de vida… Uno no está obligado a conservar la vida con métodos extraordinarios. Eso puede ir en contra de la dignidad de la persona. Distinta es la eutanasia activa; eso es matar”.

El planteamiento de la moral católica es claro. Como se sabe, rechaza con igual fuerza la eutanasia, que proporciona la muerte, y la distanasia, que alarga inmoderadamente el proceso final.

Algún otro lector puede pensar que con esa postura, los católicos nos colocamos en una peligrosa cuesta resbaladiza. Se dirá que ese criterio puede llevarnos a la administración masiva de la eutanasia, como ya ha ocurrido en algunos momentos de la historia reciente. Por eso el cardenal añade inmediatamente una observación que resulta cada vez más oportuna:

“Creo que ahora hay una eutanasia encubierta: las obras sociales pagan hasta un determinado tratamiento y después dice: ‘que Dios te ayude’. El anciano no es cuidado como se debe, sino que es material de descarte. A veces el paciente está privado de medicina y de cuidados ordinarios, y eso lo va matando”.

Es muy interesantes esta observación, que en este momento resulta profética. Una sociedad que valora solamente los aspectos económicos muestra a todas horas las garras de su inhumanidad.

El diálogo entre el rabino y el cardenal continúa considerando otros aspectos relativos a la muerte. Pero estas sencillas precisiones son realmente actuales.

Seguramente, a este diálogo habría que añadir una aclaración. La doctrina oficial de la Iglesia Católica hace unos años ha introducido una nueva terminología: la que se refiere a los “medios proporcionados y desproporcionados”. Esa terminología viene a precisar la anterior.

De hecho puede haber medios ordinarios que resulten ya totalmente desproporcionados para la situación de un paciente concreto. Y, al contrario, pueden darse medios realmente extraordinarios pero que son abiertamente proporcionados a esa situación, con relación al éxito que se espera.

En todo caso, hay que defender la dignidad de la persona. Así pues,  se impone una cuidadosa prudencia. Sola ella nos ayudará a discernir entre el verdadero interés del paciente y nuestros funestos intereses, que a veces tratan de camuflarse bajo la pretensión del amor.

 

José-Román Flecha Andrés

 

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