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El cardenal Turkson reclama una economía con «alma» que genere trabajo digno

Para el prefecto del Dicasterio para la Promoción del Desarrollo Humano Integral, el cardenal Peter Turkson, es una exigencia pasar «de una economía líquida a una economía social que invierte en las personas mediante la creación de puestos de trabajo y la formación» y anima a los jóvenes a «desplegar una noble expresión de amor social» que ayude a promover una nueva economía.

En la sesión de apertura del evento internacional La economía de Francisco, Turkson agradeció a los jóvenes reunidos vía internet, sus compromisos para dar “alma” a una economía diferente, inclusiva y sostenible, y con ello, ayudar “al papa Francisco, a la Iglesia y al mundo” a salir mejor de la pandemia. El prelado, haciendo suyas las palabras del Papa, subrayó que “si queremos repensar nuestra sociedad, necesitamos crear trabajos dignos y bien pagados, especialmente para nuestros jóvenes”. Para ello, es necesario pensar nuevos modelos económicos que lo hagan posible y “que no estén al servicio de unos pocos, sino que beneficien a la gente común y a la sociedad en su conjunto. Esto exige pasar de una economía líquida a una economía social…, de una economía dirigida a la renta, que se beneficia de la especulación y de los préstamos a interés, a una economía social que invierte en las personas mediante la creación de puestos de trabajo y la formación”, apuntó.
Empresa, comunidad de personas que parte «el pan juntos»

En este sentido, Turkson señala que la Iglesia profundiza y “trabaja incansablemente para apoyar la creación de buenas empresas, buenos empleos y buena riqueza”, para una vida buena y, a su vez, “necesaria para sanar y mejorar el mundo”. Recordando el magisterio social, subrayó que finalidad de la empresa “no es simplemente la producción de beneficios, sino más bien la existencia misma de la empresa como comunidad de personas”. “De hecho, la etimología de las palabras ‘compañía’ y ‘compañeros’ —cum (con), y panis (pan)– sugiere ‘partir el pan juntos’. Y la etimología de la palabra ‘corporación’ –del latín corpus (cuerpo)– sugiere un grupo de personas ‘unidas como un cuerpo’”. Por lo tanto, es necesario que los trabajadores y las trabajadoras deban “tener voz y voto” en ellas y por eso, la palabra ‘sindicato’ representa un componente fundamental de los derechos de los trabajadores.

Sin embargo, en opinión del cardenal, no es suficiente con este modelo de empresas, más democrática y humana para calificar una actividad económica “como buena”. También se necesita producir “buenos bienes” que atienda las necesidades las personas y respeten el medioambiente. Es todo este proceso, el que puede generar “buena riqueza” que va más allá “del mero beneficio material”, que posibilite el desarrollo humano integral y el cuidado de la casa común.
El mercado, por sí solo, no puede sanar la economía

En el último tramo de su intervención, Turkson quiso centrarse en el “dogma de fe neoliberal no nos lleva a ninguna parte” –en clara alusión a Fratelli tutti— puesto que “el mercado, por sí mismo, no puede resolver todos los problemas, y mucho menos sanar la economía”. “De hecho, la economía debe servir a la gente, y no al revés, y debe hacerlo curando lo que perjudica a la gente, es decir, la desigualdad, la corrupción, el individualismo y todo tipo de enfermedades sociales relacionadas con la creación de riqueza ‘no tan buena’”, aseguró. Por eso, –en su opinión– las empresas que generan buena riqueza “deben provenir del pueblo y del gobierno del pueblo”.

Abraham Canales

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