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El cardenal Rouco explica la Misión Madrid en Fátima y preside la Misa de los Peregrinos

Los peregrinos madrileños en Fátima tuvieron la ocasión de escuchar de labios del Pastor diocesano, Cardenal Antonio María Rouco Varela, la génesis histórica de la Misión Madrid que ha comenzado con la Peregrinación a Fátima, así como las metas de la misma.

En una reunión en uno de los auditorios del Complejo Paulo VI de Fátima, el Arzobizpo de Madrid situó históricamente las apariciones de la Virgen en Fátima y señaló entre otras cosas el por qué del lema de la Misión Madrid:”Servidores y testigos de la verdad”, así como la razón de ser de la llamada a la Misión Madrid y por qué se le ha comenzado en Fátima.

 

La palabra misión supone que alguien le ha enviado a uno a hacer algo. El mismo Jesucristo fue enviado al mundo. Y todos hemos sido enviados para participar de ese Hijo que ha sido enviado al mundo. Ser cristiano y ser misionero es los mismo. Entender la Iglesia como misión es lo mismo” Se ha dicho la Iglesia es misión y se podría decir la vida cristiana es misión”, señaló el Purpurado.

 

Hay momentos en que es más urgente mostrar la dimensión misionera de la Iglesia. Y el actual es un momento así. Vivimos una honda crisis de Fe. Una crisis asentada en Europa y en Madrid.

 

Recordó las palabras del Papa de que la crisis actual es una crisis de fe. “Es por eso necesario una toma de consciencia clara, profunda, generosa. 

 

La crisis de fe es una crisis de verdad. Es necesario abrir los ojos del alma a la presencia de Dios. Es necesario ser servidores de Cristo. Quien cree en Cristo conoce la verdad. No hay un camino para alcanzar la verdad y la vida sino es el mismo Cristo” añadió el Cardenal.

 

Explicó las razones del por qué se ha convocado la Misión Madrid. Y como también es una respuesta a la convocatoria del Papa a volver a evangelizar. La JMJ Madrid 2011 fue una muestra de lo que se puede hacer como misión. “El efecto de acercamiento a Cristo fue de un tal esplendor que nadie puede cerrar los ojos”.

 

Por otra parte señaló que: “Madrid no es un oasis dentro de España ni España lo es en relación a Europa. La crisis de fe y de vida cristiana es muy grande. No hay tiempo que perder” y “lo empezamos aquí en Fátima, porque aquí la Virgen hizo una Misión muy grande. Misionera y Profeta. La llamada de la Virgen en Fátima a la Iglesia presuponía que no estábamos dando la talla. Tiene que ver con la tibieza. Sin excluir a nadie. La Virgen llama a hacer penitencia y a convertirse. Y la relación de los Papas con Fátima muestra su importancia.

 

“La Virgen recomendó mucho rezar el Rosario. El Rosario es una oración no solo para sencillos sino para sabios también. Quizás más para sabios que para los sencillos, a ver si los sabios se hacen un poco humildes rezando el Rosario y conocen de la mano del Rosario los grandes misterios de la fe que constituyen el contenido básico y esencial del evangelio y por tanto de la Evangelización“.

 

“No hay posibilidad de ser misionero sin estar profundamente convertido -recordó el Cardenal pues “los que no están convertidos no pueden ser testigos y servidores de Cristo y de la verdad. Necesitamos convencernos que debemos convertirnos de nuevo para poder evangelizar“.

 

“Decía Romano Guardini que un acontecimiento extraordinario ha comenzado, la Iglesia despierta en las almas…podríamos aplicar esta frase a la Misión Madrid y decir: “un acontecimiento extraordinario va a comenzar en Madrid: la santidad despierta en las almas de los hijos y de las hijas de la Iglesia de Madrid. Eso se lo vamos a pedir esta tarde a la Virgen de Fátima en el rosario y en la Misa y mañana en Madrid a la Virgen de la Almudena”.

 

La Misa vespertina fue presidida por el Cardenal Rouco Varela con quien concelebraron Mons. Herraez y Mons. Franco, sus obispos auxiliares, junto con un numeroso grupo de sacerdotes diocesanos de Madrid.

 

En la homilía que pronunció en la Capelinha de las Apariciones, el Cardenal D. Antonio María Rouco Varela recordó que “la Virgen de Fátima es la Virgen del perdón y de la misericordia. Eso vino a anunciar. Todo peregrino que se marcha de aquí si anduvo bien, si se ha confesado, si ha comulgado debidamente, si está dispuesto a hacer penitencia por sus pecados, a cambiar de vida, es una persona llena de espíritu y están llamados todos los peregrinos a ser hombres del espíritu, sin miedo a los ataques de este mundo, sin miedo pasarse en la hora de ser santos o de dar testimonio.

 

Y hay un requisito imprescindible para permanecer y vivir fieles a esa gracia del perdón y de la miserircordia recibida, que es el de la sencillez del alma y de la pobreza. De la pobreza de verdad de espíritu. La riqueza corrompe cuando se la toma como objetivo fundamental de la vida. Corrompe a quien la tiene y a quienes le rodean. Es un ídolo de los más peligrosos con los que hombre se enfrenta”.

 

“Y además el que se entrega y peca termina cometiendo injusticias contra los demás. Los cristianos por el contrario que han conocido el misterio de Cristo, que se han arrepentido de sus pecados deben hacer un propósito: no puede haber en mi vida mas dios que Dios. Y con ese estado de espíritu ponerse a disposición de lo que Dios quiera de cada uno.

 

Señaló también el Arzobispo de Madrid que:”tenemos que ser testigos de la verdad de Cristo. Debemos evangelizar como dice la Puerta Fidei buscando a aquellos que esperan que les abramos de par en par las puertas de la Fe”.

 

Además dijo el Cardenal: “La Virgen de Fátima es la Virgen de los niños. Hay una pedagogía de Dios en ese modo de actuar de la Virgen con los más humildes. La Virgen de Fatima es la virgen de los sencillos de corazón. Y la Virgen de todos aquellos que saben cuidar de los niños y les quieren dar el Evangelio. No los escandalicemos a ellos de ningún modo. La Virgen es que nos invita a ser testigos del don del espíritu que recibimos.

 

Es la Virgen de la Nueva Evangelización, que Ella que nos ayude a ser capaces de llevar a los otros, en estos momentos tan difíciles de lahistoria en que vivimos, la gran noticia de que todo es superable en la vida, porque el pecado ha sido vencido, ha sido vencido para siempre y puede y debe ser vencido también en nuestras vidas“.

 

El Cardenal presidió también por la noche la procesión de la imagen de Nuestra Señora de Fátima en la explanada del Santuario. Miles de fieles de Portugal, España, Brasil, Alemania, Francia, EEUU, Croacia, Polonia e Italia acompañaron piadosamente con sus velas la procesión que finalizó con la Bendición impartida por el Arzobispo de Madrid.

Es una crónica de José Alberto Rugeles Martínez

 

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