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El cardenal Omella advierte que el drama de las muertes en el Mediterráneo demuestra «que nuestra sociedad también está naufragando»

El cardenal Juan José Omella, arzobispo de Barcelona y presidente de la Conferencia Episcopal Española se ha unido «al dolor» de los familiares de las víctimas del naufragio en el Mediterráneo Central ocurrido ayer, «entre ellas un bebé de 6 meses», ha lamentado el presidente de la CEE.
El cardenal ha advertido que este naufragio es «una dramática noticia que demuestra, una vez más, que nuestra sociedad también está naufragando». Su mensaje concluye con un llamamiento que apela a la «solidaridad de todos». Un mensaje que también han lanzado los obispos de las diócesis canarias que insisten en que «no podemos seguir viviendo anestesiados ante el dolor ajeno».

Son al menos 74 migrantes los que han perdido la vida al naufragar el bote en el que pretendían cruzar el Mediterráneo y huir a Europa desde la ciudad libia de Khoms, tal y como informaron fuentes de Organización Internacional de las Migraciones (IOM). En la embarcación, fletada por mafias locales, viajaban un total de 121 personas, entre ellas varias mujeres y menores. Servicios de guardacostas libios han logrado recuperar hasta el momento un total de 31 cuerpos, que han sido depositados en una playa de Khoms, mientras que 47 supervivientes fueron rescatados por un pesquero, que los retornó a puerto pese a que Libia está considerado un país «no seguro».

Tercer naufragio en una semana

Este es el tercer naufragio que se produce en la última semana frente a las costas de Libia, un país sumido en el caos y la guerra civil. El martes, al menos 13 personas desaparecieron en aguas internacionales al hundirse el bote neumático que había salido unas horas antes de un playa próxima a la capital libia. Según la IOM, organismo vinculado a la ONU, otras 11 personas más fueron rescatadas por la Guardia Costera libia y llevadas de vuelta a puerto, donde recibieron los primeros auxilios antes de ser interrogadas y trasladadas a centros de internamiento.

El miércoles, seis migrantes más perdieron la vida al volcar la embarcación en la que también pretendían huir tras haber pagado en torno a mil euros a las distintas mafias que actúan a lo largo de la costa oeste de Libia, un territorio bajo control del Gobierno de Acuerdo Nacional que sostiene la ONU en Trípoli (GNA) desde el fallido plan de reconciliación de 2015. Ambos naufragios coincidieron con el rescate de otras 85 personas por parte del barco humanitario fletado por la ONG española Proactiva Open Arms, la única que está presente actualmente en el Mediterráneo central, considerada la ruta más mortífera del mundo.

En menos de dos días, la tripulación del barco humanitario español ha realizado tres rescates y a bordo lleva ahora a más de 250 supervivientes y seis cadáveres, entre ellos el bebé de seis meses.

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