El cardenal Daniel Sturla (Uruguay) anunció que el Padre “Cacho” es Siervo de Dios y comienza su proceso de beatificación y canonización
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El cardenal Daniel Sturla (Uruguay) anunció que el Padre “Cacho” es Siervo de Dios y comienza su proceso de beatificación y canonización

El cardenal Daniel Sturla (Uruguay) anunció que el Padre “Cacho” es Siervo de Dios y comienza su proceso de beatificación y canonización

La Santa Sede autorizó el comienzo de la causa formal de canonización del Padre Ruben Isidro Alonso, Padre “Cacho” y a partir de ahora es “Siervo de Dios”. En marzo se dará inicio  al  proceso de canonización y beatificación.

El arzobispo de Montevideo, Cardenal Daniel Sturla, lo anunció esta mañana en su programa radial “La Alegría del Evangelio”, en Oriental 770 AM, señalando que se trata de una “buena noticia” que “nos llega de alegría”, referida a “una figura entrañable para la Iglesia uruguaya y la Iglesia de Montevideo” e invitó a pedir su intercesión con vistas a su beatificación y canonización.

El arzobispo informó que el postulador de la causa, Pbro. Daniel Bazzano, realizó “un trabajo muy bien hecho” de acuerdo al procedimiento, que incluyó una breve biografía, el relevamiento de testimonios de personas que conocieron al Padre Cacho para saber si en verdad su vida fue ejemplar y virtuosa.

Hace unos días, la Congregación para la Causa de los Santos en la Santa Sede dio el llamado “nihil obstat” es decir, la autorización para que comience el proceso con vistas a la beatificación y posterior canonización.

Ya se mandaron a imprimir estampitas con la imagen del Padre Cacho y una oración para que se pueda orar pidiendo su intercesión.

“Siento la imperiosa necesidad de vivir en un barrio de pobres y hacer como hacen ellos. Necesito encontrar a Dios entre los que más sufren… Sé que vive allí, que habla su idioma, que se sienta a su mesa, que participa de sus angustias y esperanzas”. Con esta certeza llegó en 1977 el Padre Cacho a Montevideo, luego de prestar su servicio ministerial en Salto, Paysandú y Rivera y se la plantea al entonces Arzobispo de Montevideo, Mons. Carlos Parteli Se instala, entonces, en el barrio las Acacias, al norte de la ciudad, a pocas cuadras del “cantegril” de Aparicio Saravia. Murió el 4 de setiembre de 1992 y sus restos fueron transportados por un carrito de clasificadores hasta el Cementerio del Norte.

Desde entonces fueron varias las voces que coincidieron en otorgarle “fama de santidad”.

BREVE BIOGRAFÍA

Ruben Isidro Alonso nació el 15 de mayo de 1929. Hijo de los primos Dámaso Alonso, panadero, y María Alonso, lavandera. A los 12 años ingresó a la casa de formación de la congregación salesiana. Se ordenó sacerdote en noviembre de 1959. El Concilio Vaticano II, el despertar de la voz de la Iglesia latinoamericana con Medellín y Puebla, la Teología de la Liberación y la Educación Popular constituyeron un escenario donde se proyectó desde su vocación.

Trabajó como catequista en Montevideo y Paysandú; en 1973 lo nombraron primer Asesor Diocesano de la naciente Pastoral Juvenil de la Diócesis de Salto. En 1975, con dos compañeros salesianos, inspirados en la experiencia de los curas obreros, se fue a vivir a un barrio en los márgenes de la ciudad de Rivera. En el año 1977 llegó a Montevideo deseoso de profundizar en esa manera de vivir su sacerdocio: ser un vecino más. Así descubre la zona de Aparicio Saravia, el lugar de sus amores, donde plantó su tienda para no marcharse jamás. El 4 de setiembre de 1992 parte su cuerpo  en un carrito tirado por un caballo blanco. Una caravana silenciosa de hombres, mujeres, niños y perros lo acompañan.

EL CAMINO A LA SANTIDAD

El camino hacia la santidad tiene varios escalones: El título “Siervo de Dios” se otorga cuando comienza oficialmente la causa de un “candidato a la santidad”, después que la Santa Sede autoriza la apertura del proceso, ya que comprueba que el candidato tiene “fama de santidad”.

Luego, se estudia en profundidad su vida para comprobar que ha vivido heroicamente las virtudes humanas y cristianas. Si esto se comprueba, y después de pasar por dos tribunales, el Santo Padre firma el decreto que declara al siervo de Dios como venerable. Seguidamente pasa a ser beato y, finalmente, santo. Para que un venerable sea beatificado es necesario que se haya obtenido y comprobado un milagro debido a su intercesión y para que sea canonizado es necesario un segundo milagro. Ese segundo milagro debe ocurrir después de ser proclamado beato.

¿Qué son las virtudes heroicas?

En el estudio de la vida de las personas que tienen fama de santidad se trata de investigar si han vivido las virtudes humanas y cristianas en grado heroico, es decir con una fidelidad que va más allá de lo común y que supone una repuesta generosa a la Gracia de Dios. Estas virtudes “humanas” son las clásicas del mundo griego: prudencia, fortaleza, justicia y templanza. A ellas se suman las virtudes cristianas de la fe, la esperanza y el amor.

Fuente:Conferencia Episcopal Uruguaya

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