Opinión

El cardenal Baltazar Porras y la situación de la Iglesia en Venezuela

Sucedió ayer para dar un nuevo impulso a la campaña de ayuda a Venezuela. Por eso, estos días está en España el cardenal Baltazar Porras, arzobispo de la Archidiócesis de Mérida, administrador apostólico de la Archidiócesis de Caracas y responsable de Cáritas Venezuela, que entre otros actos, ha impartido una conferencia sobre la realidad que vive su país. Ha sido en Madrid, en la Universidad San Pablo CEU. Ahí va mi reflexión.

Empieza agradeciendo la presencia de D.Carlos Osoro y a la fundación universitaria S.Pablo CEU y otras instituciones de a Iglesia española como Caritas eEspañola, medios como COPE, ECCLESIA…etc.

Toda ayuda es muy apreciada, en un país en donde el sueldo mínimo está en 4 euros. Y los sueldos de profesiones (profesores, médicos, etc) no llegan a los 100 dólares mensuales. Repito, con frecuencia, dijo, que estamos en un cambio de época. Todo este resurgir de los populismos que parecían superados pero que sin embargo dan pie a esos mesianismos. El pueblo venezolano, en un principio se ilusionó con un mensaje populista que ha llevado a la actual situación. Estamos en una situación que ha llevado a este país con tantos recursos y sin embargo en una situación sin división de poderes, es proclive a cometer toda clase de abusos. Son los que explican que en estos últimos años ha originado que entre 5 o 6 millones de venezolanos han marchado buscando otras posibilidades no solo de trabajo, sino de vivir en paz y poder tener para sus familias un horizonte de desarrollo. Por otra parte, recalcó, que nos preocupa, en la Iglesia, más que el aspecto económico, la pérdida de los valores éticos. Solo el poder es el verdadero ídolo que marca el comportamiento de un gobierno sin importar la vida y la dignidad de las personas, generando miedo en la población.

No hay libertad de expresión

Estamos viviendo una crisis, quizás la mayor vivida. La manipulación de la verdad es una constante. ¿Por qué la Iglesia católica (toda la Iglesia) tiene credibilidad? No es porque seamos los mejores, dijo, sino porque todas las demás instituciones están destruidas, no tienen credibilidad. La Iglesia si, porque está cerca de la gente en todas las situaciones.

La Iglesia española está siendo muy solidaria

Las ayudas que llegan desde las diócesis españolas son para apoyar la labor de los comedores. Desde hace cuatro años, todas las parroquias del país se han convertido en improvisados comedores sociales donde funcionan las llamadas «ollas solidarias». No se trata solo de dar comida, sino también de acompañar. Emociona ver la entrega y la presencia de la Iglesia en esta labor.

En medio del dolor y el sufrimiento, estos años han sido para nosotros un tiempo de crecimiento y de madurez en la fe. Estoy, dijo, admirado del trabajo que hacen las religiosas en las 24 vicarías que hay en Caracas. Están en los barrios más pobres, trabajando con una entrega, alegría y cercanía que impresiona. En estos barrios se vive una búsqueda de crecimiento comunitario. Es así como caminamos como Iglesia. Pero no basta con la denuncia, no basta con la indignación. Nos tiene que llevar a una acción: ¿qué es lo que podemos hacer? Y lo que podemos hacer para poder ser serviciales no lo podemos hacer como cualquier ONG. Queremos enseñar a pescar más que proporcionar el pescado, para que puedan ser dueños de su propia vida. Hay escasez de alimentos y de medicamentos. Pero con todo no nos dejamos “robar” la alegría y la esperanza.

Hoy día en el que se presentó la exhortación apostólica postsinodal “Querida Amazonía”, se nos dan unos elementos muy importantes. Enorme respeto dice el Papa ante quienes estuvieron en el Sínodo. Estamos ante una llamada como bautizados responsables con el mundo. Plantea cuatro sueños: el sueño de lo social, de lo cultural, de lo ecológico y el sueño de lo eclesial.

Preguntas sobre Venezuela

Después de su intervención contestó el Cardenal Baltasar a distintas preguntas, todas referentes a Venezuela. El tema de los derechos humanos es la asignatura pendiente.
Y finalmente, se concluyó con una oración final. La oración, comentó, la compuso el cardenal Bergoglio y le pedí, dijo, poder adaptarla a Venezuela. Así lo hice. Vamos a rezar esta oración.

Jesucristo, Señor nuestro, acudimos a ti en esta hora de tantas necesidades en nuestra patria. Nos sentimos inquietos y esperanzados y pedimos la fortaleza como don precioso de tu Espíritu. Anhelamos ser un pueblo identificado con el respeto a la dignidad humana, la libertad, la justicia y el compromiso por el bien común. Como hijos de Dios, danos la capacidad de construir la convivencia fraterna, amando a todos sin excluir a nadie, solidarizándonos con los pobres y trabajando por la reconciliación y la paz. Concédenos la sabiduría del diálogo y el encuentro para que juntos construyamos la civilización del amor, a través de una real participación y la solidaridad fraterna. Tú nos convocas como nación. Aquí estamos, Señor, junto a nuestra Madre María de Coromoto, para seguir el camino emprendido y testimoniar la fe de un pueblo que se une a una nueva esperanza. Por eso todos juntos decimos: Venezuela vive y camina con Jesucristo, Señor de la Historia. Amén.

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