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El cardenal Aquilino Bocos profundiza en «la admiración, estupor y sobrecogimiento» de la obra de santa Teresa

Cuando uno se asoma a los escritos y a las fundaciones de santa Teresa y a tantas y prestigiosas obras, estudios y comentarios sobre ella, «experimenta admiración, estupor y sobrecogimiento». Con estas palabras ha comenzado el cardenal Aquilino Bocos su intervención en la ponencia inaugural del Congreso Internacional de santa Teresa, que ha comenzado esta mañana con una Eucaristía presidida por el obispo de Ávila, José María Gil Tamayo, que ha recibido un mensaje del Papa Francisco con motivo del evento académico.

Precisamente, al celebrar el 50 aniversario de su doctorado, «fascina su figura por haber sido agraciada, por haberse dejado seducir por el Espíritu. Fascina su estilo de vida y la sublime y siempre nueva doctrina que nos dejó en sus escritos, llenos de imágenes y ricos en evocaciones». Ante Teresa de Jesús siempre hay motivos «de sorpresa, de conmoción y de elevación» especialmente «ante el nuevo mundo y la Iglesia que se desgarra».

Impulso y compromiso con la Iglesia

 Santa Teresa es fundadora y reformadora y, en su vida, escritos y fundaciones, nos ofrece una magnífica lección que «ilumina, motiva e impulsa la reforma en la que se halla comprometida hoy la Iglesia», ha insistido el cardenal. En esta mujer, «a la que el Espíritu de Dios dilató el corazón y la mirada», se labró un referente «para comprobar que todo depende del infinito amor con que Dios la rodeó y de que lo importante es dejarle hacer y serle fiel hasta el final».

La lección inolvidable que la Iglesia guarda de esta primera doctora «es una lección de experiencia de vida plena y colmada, lograda por “tanto trato con Dios”». Nuestra santa, ha continuado, «es experta consumada en establecer diálogo con otros puntos de vista y razonamientos teológicos. Su trato está rodeado de llaneza y elegancia. También de sagacidad y sutileza. Su mensaje es perenne; es actual por su coherencia, que le hace trascender tiempos y culturas. Su fuerza iluminativa y generativa brota desde el fondo de sí misma; esto es, desde la personalidad forjada bajo la experiencia del Espíritu, como hemos venido indicando».

«Teresa ilumina, motiva e impulsa la reforma en la Iglesia hoy»

Confrontando su obra con la propuesta del Papa Francisco, ha explicado el claretiano, «se constatan algunas convergencias». La reforma de la Iglesia depende, en gran parte, de la reforma de sus miembros. «Todos: obispos, sacerdotes, religiosos, laicos. Las personas reformadas acaban con las estructuras que entorpecen el dinamismo evangelizador de la Iglesia. Estando el mundo como está “No es tiempo de tratar con Dios cosas de poca importancia”». La experiencia de la Santa demuestra que el cambio es posible. «Estaba convencida de que la reforma se halla en la mano poderosa de Dios (F. 27,11). Ejerce una función profética singular. No hace previsiones de futuro, pero prepara el futuro desde la experiencia de Dios en su vida y proponiendo a los demás el camino a seguir».

Nos muestra sus raíces vocacionales «y nos invita a vivir desde ellas, desde el amor primero. Nos narra sus pasos en el “camino” y nos muestra el don de la unión y de la transformación recibidas. Entre el cuidado de las raíces, las atenciones en el caminar y los más encendidos deseos de plenitud hay procesos de conversión y de oración, de purificación, de vida teologal, de fraternidad y de amistad. En el caminar hay avisos frecuentes: no olvidar de dónde se viene y valorar lo que se nos va ofreciendo. Y lo hace con patente realismo, con sensatez y sabiduría y con un ajustado tono crítico para los ansiosos, los poderosos, los ambiciosos… “Solo Dios basta”».



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