Opinión

El astrónomo del Papa, por Fidel García Martínez

El astrónomo del Papa, por Fidel García Martínez

Después del descubrimiento por la NASA  de un planeta que afirma ser muy semejante a la Tierra, el astrónomo oficial  de la Santa Sede, José Gabriel Funes, el jesuita argentino, como el Papa Francisco, confiesa que no cree en encuentros en la tercera fase, pero también sostiene  que si probara realmente que en el KEPLER 452 se encontrara vida inteligente no  habría contradicción con la fe cristiana. Pero se mantiene escéptico ante tal posibilidad por las inmensas distancias que se paran la Tierra del KEPLER 452. Con muy criterio afirma que su postura es totalmente personal, porque el Vaticano no toma postura sobre  materias astrofísicas, hasta que la comunidad  científica  no emita una opinión sobre estos temas.

Pero lo que sí defiende este ilustre astrónomo y profundo teólogo  es que la Encarnación de Jesucristo- Dios y hombre verdadero en las purísimas  entrañas de Santa María   Virgen y Madre- esencia de la fe e historia cristianas- sólo se ha producido  en una lugar muy concreto de Geografía, no en Francia, NI USA  ni España, sino en Palestina hace 2.000 años y este acontecimientos histórico  es único y nunca se ha repetido no se repetirá en ningún otro lugar. No puede existir otro Jesucristo, si no es el de la historia y el de la Fe.

La ciencia con su metodología y supuestos nunca podrá encontrar a Dios, porque  no se puede reducir a  objeto científico manipulable y verificable. Es lo que  lo que pretende, por ejemplo,   S. Hawking sin ningún resultado positivo o lo que es peor negando al Dios único y verdadero porque no se somete a lo que él quiere. La Iglesia  non entra a señalar que es lo que tiene que investigar el científico o que paradigmas son los más pertinentes eso no es de su competencia, pero tampoco es competencia  del científico señalar cómo se va al Cielo,  que es, como decía San Agustín, lo que enseña la  Biblia, y no como van los cielos. La Biblia no es un libro científico, sino que da respuestas a las grandes preguntas que se formula el ser humano  sobre: ¿de dónde venimos? ¿Cuál es nuestra misión en  este mundo?   ¿Por qué existe se da tanto mal moral que depende de la voluntad del hombre?; y otras muchas que de su solución depende la Felicidad presente y futura de los hombres y de las mujeres. Para este jesuita agudo y profundamente científico el BIG-BANG, hipótesis que formuló por primera vez el sacerdote católico G. Lamaitré, es el mejor paradigma para explicar el origen del Universo.

Su último consejo para todos está en perfecta consonancia con lo que dice su paisano y compañero jesuita, el papa Francisco  en la Laudato si: tendríamos que ser más cuidadosos de la naturaleza y de los recursos humanos.

Fidel García Martínez, Catedrático Lengua y Literatura

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