Internacional

El arzobispo Silvano M. Tomasi en la Oficina de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR)

Individuar formas de solidaridad más concretas en defensa de los refugiados fue el argumento de la intervención del arzobispo Silvano M. Tomasi – en calidad de Observador Permanente de la Santa Sede ante la Oficina de las Naciones Unidas y de las Instituciones Especializadas en Ginebra- durante la LXIII sesión del Comité Ejecutivo del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) que tuvo lugar el pasado 2 de octubre.

“El aumento del número de conflictos recientes ha producido nuevas oleadas de refugiados y de prófugos -observó el prelado – (…) Los medios de comunicación encienden los reflectores sobre los casos que para ellos son políticamente más interesantes y dejan en la sombra del dominio público a las otras masas de personas desplazadas, olvidadas y abandonadas a su trágico destino. La delegación de la Santa Sede da la gracias a los países que han mantenido abiertas sus fronteras y sus corazones para acoger a los refugiados que huyen a los estados colindantes; toma acto de ello, y exhorta a todos los países miembros a colaborar compartiendo los costes que estas poblaciones refugiadas imponen a muchos de los que les brindan hospitalidad”.

“Este año, una vez más, es un dato cierto que los desplazados internos a causa de conflictos, son más numerosos que los refugiados. Mi delegación es también consciente de que la cuestión de la medida en que el ACNUR debe involucrarse a la hora de brindar asistencia a los desplazados internos divide a muchos estados. En algunos casos hay auténtico miedo de que la misión ‘se desborde’ y preocupación de que la misión central del ACNUR -la protección de los refugiados- pueda resultar perjudicada. En otros, hay motivos para sospechar de que la presencia, durante un conflicto armado interno, de miradas neutrales, internacionales o de que la prestación de asistencia para salvar las vidas de los grupos localmente desaventajados, no sean bienvenidas. La Santa Sede alienta al Alto Comisionado a seguir esforzándose ulteriormente por cuanto respecta a las personas desplazadas a causa de un conflicto armado.

Este esfuerzo debe llevarse a cabo, en primer lugar, buscando un acceso humanitario a las poblaciones afectadas para verificar su necesidad de protección y, en segundo lugar, en coordinación con otros organismos de las Naciones Unidas para ofrecer a esas personas una asistencia crucial”, concluyó monseñor Tomasi.

Ciudad del Vaticano, 9 octubre 2012 (VIS).-

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