Revista Ecclesia » El arzobispo de Mérida-Badajoz en la despedida de Benedicto XVI
santiago garcia aracil
Iglesia en España

El arzobispo de Mérida-Badajoz en la despedida de Benedicto XVI

“Una despedida muy importante” es el título de la carta del arzobispo de Mérida-Badajoz, Santiago García Aracil, para el domingo 3 de marzo de 2013 , a  propósito de la despedida del Papa Benedicto XVI

Suele decirse que las despedidas son tristes. Así es, al menos, cuando quien parte o se aleja ha formado parte de nuestra vida, de un modo u otro. Esto hace que no sintamos la despedida solamente cuando se trata de un familiar o de un íntimo amigo. La sentimos, también, cuando se aleja quien nos ha hecho un bien innegable tanto por su modo de ser como por su palabra y por el desempeño de su misión.

La despedida del Papa Benedicto XVI, ha motivado, sin pretenderlo él, una gran tristeza y una manifestación clara y muy extendida del afecto y de la gratitud que el pueblo cristiano siente hacia quien ha conducido muy bien a la Iglesia en tiempos difíciles. A esta valoración y agradecimiento se han unido personas que, aunque no comulguen con la misma fe, han reconocido las valiosas aportaciones que, de modo tan oportuno, ha hecho el Papa Benedicto XVI a la humanidad. El valiente diálogo con la ciencia y la cultura; la defensa del encuentro entre la fe y la razón; la grandeza de lo sencillo; la humildad personal unida a la valentía en el ejercicio de su ministerio ante problemas difíciles y delicados; y tantos otros aspectos de su destacada personalidad como hombre de fe, de entrega, de autoexigencia y de confianza plena en Dios que es quien lo obra todo en todos.

Su partida renunciando a la Sede de Pedro, a la que accedió por obediencia a la voluntad de los hermanos del Colegio Cardenalicio que le eligieron, es una clara muestra de bondad y libertad, de veracidad y transparencia ante el mundo al manifestar los motivos de su partida. Su renuncia al papado se fraguó en lo más íntimo de su intimidad: allá donde el hombre honesto y creyente se encuentra con la verdad de sí mismo, con la verdad de su misión, y con la verdad de su vocación. En lo más íntimo de su intimidad, en la morada de su conciencia, Benedicto XVI vivió la comunicación con Dios que hace del corazón limpio el lugar de su diálogo con el hombre, el trono de su providencia y el espacio en que acerca a sus fieles la luz de su misterio de amor, de su comprensión y de su misericordia infinitas.

Sentimos de verdad la partida del Papa intelectual y humilde, que ama la verdad más que a sí mismo, y que hace de su vida una ofrenda sacrificial al Señor.

Por todo ello, destacamos su partida como un signo de su servicio pastoral; y, al mismo tiempo, manifestamos el dolor que nos causa y la gratitud que sentimos. Estas son dos dimensiones inseparables de una misma vivencia profunda que embarga ahora nuestro ánimo y estimula nuestra fe, nuestra esperanza y nuestra confianza en la obra de Dios. Es Él quien elige a los hombres y les encarga misiones tan altas e importantes para la Iglesia y para el mundo.

Bien podemos decir que esta despedida no nos bloquea en el dolor por la pérdida de quien se va, sino que también nos abre hacia un futuro que todos debemos construir aprovechando el rico legado de sabiduría y de bondad que nos deja el Papa Benedicto XVI.

Gracias, Señor, porque guías a tu Iglesia con sabiduría y bondad.

Santiago. Arzobispo de Mérida-Badajoz



O si lo prefieres, regístrate en ECCLESIA para acceder de forma gratuita a nuestra revista en PDF

HAZME DE ECCLESIA

Añadir comentario

Haga clic aquí para publicar un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Cada semana, en tu casa