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El arzobispo de Burgos en el homenaje a los fallecidos por el COVID: «Dios enjugará las lágrimas, que tuvieron que pasar solos»

El arzobispo de Burgos, Fidel Herráez, ha rezado por los difuntos de esta «desgarradora enfermedad» y por todas las personas que «han sufrido y continúan sufriendo esta pandemia que aún no ha acabado». Así lo ha hecho en el funeral que presidió en la catedral este lunes 27 de julio.

Para el arzobispo, la crisis sanitaria «nos sobrevino, nos envolvió y nos sobrepasó sin que pudiéramos imaginarlo». En el camino, la sociedad española ha sido testigo, como ha recordado en su homilía, del desbordamiento de los hospitales, el confinamiento social, la parada de la mayor parte de procesos laborales y productivos y la enfermedad mortal para muchas personas, que no pudieron despedirse de sus seres queridos. «A todos y a cada uno de ellos» se ha querido recordar en la celebración de esta tarde con unas velas encendidas desde el cirio pascual en representación de los arciprestazgos de la diócesis, como una manifestación de la «trabazón existencial que nos vincula» con los difuntos «por el mismo Espíritu del Señor».

«Ellos gozan ya del cielo nuevo y la tierra nueva; gozan de Dios, que es el Amor con mayúsculas». «Dios nos revela y nos dice que lo que hay después de este mundo es amor, y el Amor es él. Dios ya está con ellos y enjugará sus lágrimas, que tuvieron que pasar solitos. Para ellos ya no hay llanto, ni luto, ni dolor, porque Dios hace todo nuevo para ellos», ha asegurado.

Solidaridad y responsabilidad

El arzobispo ha querido también tener un recuerdo «a los familiares, amigos y seres queridos de cada uno de estos fallecidos», así como a cuantas personas en los ámbitos social, sanitario, religioso han comprometido sus trabajos y sus vidas saliendo al paso de la pandemia, a cuantos siguen enfermos y muriendo y a los que «han sufrido hondamente soledad, abandono, hambre» y los que están padeciendo las consecuencias de esta pandemia por «fisuras familiares, paro laboral o exclusión social».

Para el pastor de la diócesis es el momento de «la verdadera solidaridad entre nosotros», de «estar cercanos activamente a quienes han perdido sus familiares compartiendo el duelo y acompañándolos en su caminar mientras aún tienen heridas abiertas». Es el momento de una «esperanza activa, que nos mueva a la acción y a no quedarnos de brazos cruzados», a estar al lado de los enfermos y el personal sanitario, así como a quienes han perdido el trabajo.

Herráez ha hecho, además, una llamada a la responsabilidad, especialmente a los jóvenes, a quienes ha pedido «no estropear la sociedad, que es vuestra» con la «irresponsabiliadd de vivir superficialmente, haciéndonos daño a todos». «Me atrevo a decirles con cariño que su responsabilidad es respetarnos por el bien de todos», ha insistido.  El funeral se ha enmarcado dentro de la jornada de oración por las víctimas de la pandemia propuesta por la Conferencia Episcopal Española.

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