Iglesia en España

El 27 de diciembre en la sinagoga Santa María la Blanca de Toledo, Hanuka 5777

El 27 de diciembre en la sinagoga Santa María la Blanca de Toledo, HANUKA 5777

“En el principio ya existía la Palabra y la Palabra estaba junto a Dios y la Palabra era Dios… En la Palabra había vida y la vida era la luz de los hombres, la luz brilla en las tinieblas y la tiniebla no la recibe” (Prólogo de San Juan)

El próximo 27 de diciembre a las 18:30h, en la Sinagoga Santa María la Blanca de Toledo encenderemos la tercera vela de Hanuka en signo de amor y de unidad con Israel. Es una vigilia animada por la Fraternidad María Estrella de la Mañana, abierta a todos, con música, cantos en hebreo y castellano. Actualiza los milagros sucedidos por la restauración del Templo de Jerusalem en tiempos de los Macabeos (165 a. C.). Este año, coincide con Navidad y la fiesta de san Juan, se prolonga durante ocho días, cuando las tinieblas empiezan a menguar, en el solsticio de invierno, promesa de primavera.

El templo forma parte del proyecto de Dios desde antes de la creación del mundo, es el vínculo entre Dios y el hombre, entre el cielo y la tierra. Su lugar fue revelado a Abraham en el monte Moria. Hoy el lugar del templo sigue siendo el corazón de su ciudad santa, Jerusalem.

El monte del templo conserva el kotel o muro de las lamentaciones. Es el lugar de la roca del sacrificio de Isaac, corresponde a Bet El la casa de Dios donde Jacob tuvo la visión de la escala. Más tarde pasó a ser la era de Arauna comprada por el rey David cuando vio ahí detenerse la peste que asolaba al pueblo. Desde entonces fue dedicado al Templo de Salomón, el templo de los judíos (s. X a de C) sufriendo saqueos y destrucción (586 a de C y 70 d. de C.). La invasión Islámica ha colocado sobre el Santo de los Santos el actual domo de la roca.

La tercera vela de Hanuka, pocos días después de Navidad evoca para la Iglesia aquellas palabras de Jesús: “destruid este templo y en tres días lo levantaré, hablaba del templo de su cuerpo”. Con el inicio del tercer milenio ha comenzado la tercera noche en la que encendemos esta luz, símbolo de la Luz increada que crece en las tinieblas, la luz perpetua que brillaba en el templo.

En la fe de la Iglesia, Navidad actualiza la nueva creación en promesa que se esconde bajo el misterio del Niño Dios. El infinito se anonada (Tsimtsum o contracción) como la Luz increada que deja espacio a la creación y restaura al hombre-templo profanado, le devuelve su verdadera vocación de vida, justicia y amor.

Con mucha alegría celebraremos esta fiesta a la que todos estáis invitados.

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