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El 25 aniversario de la peregrinación a Lourdes de Barbastro-Monzón será virtual, desde mañana

Iba a ser un año especial, porque se cumplían 25 años desde que la Hospitalidad de Lourdes de Barbastro-Monzón realizó su primera peregrinación. Coincide, precisamente, con el cuarto de siglo que tiene esta diócesis. «Cada año van en torno a 300 personas», cuenta José María Sistac, actual presidente de la Hospitalidad y que ya fue en la primera de las peregrinaciones.  En su lugar, y debido a la pandemia, se ha programado una serie de actos que se retransmitirán a través de los canales de Youtube y de Facebook de la Hospitalidad. Para ello, han contado con la inestimable ayuda del convento de las Clarisas de Monzón, donde se llevarán a cabo las celebraciones.

«Normalmente, en los tres días se realizan muchos más actos, pero hemos optado por reproducir los más significativos, haciendo lo mismo que haríamos», explica Sistac. Se trata del rosario de antorchas mañana, el via crucis y la adoración el sábado, y la Eucaristía el domingo, que será presidida por el obispo diocesano, Ángel Pérez Pueyo. Eso conllevará que muchas de las actividades que se realizan normalmente durante la peregrinación no puedan llevarse a cabo. Pero uno de los pilares de la Hospitalidad es el cuidado de los mayores, y en este sentido, Sistac opina que es una buena oportunidad para que los jóvenes ayuden a los mayores a seguir los actos. «Muchos de quienes vienen a Lourdes tienen edad avanzada e igual no saben manejar bien la tecnología. Es una buena oportunidad para que, por ejemplo, el nieto aproveche y le conecte a la retransmisión», sugiere Sistac.

La Hospitalidad, más que tres días al año

A pesar, o precisamente por la pandemia, el significado de la Hospitalidad ha cobrado más sentido. «No es solo llevar enfermos a Lourdes una vez al año: tenemos 400 voluntarios y hacemos un seguimiento a los mayores. Este año, ese acompañamiento ha sido muy complicado de manera presencial, pero ha habido muchas llamadas telefónicas, mucho tener que llevar medicinas o llevar comida», cuenta Sistac.

Para ello, pusieron en marcha dos teléfonos para que llamaran las personas mayores. «Uno de los problemas que tenemos en nuestra diócesis es que hay mucha gente mayor que vive en soledad. Fuera del contacto físico, hemos hecho lo que hemos podido. Ahí también hay que resaltar mucho el trabajo de Cáritas durante estos meses», señala el presidente de la Hospitalidad diocesana de Lourdes.

Queda la esperanza de poder peregrinar el próximo año. Las fechas están reservadas, y ahora solo falta que la pandemia lo permita.

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