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Educarse también en verano, por Lluís Martínez Sistach, cardenal arzobispo de Barcelona

Educarse también en verano, por Lluís Martínez Sistach, cardenal arzobispo de Barcelona

El verano es también un tiempo para la educación y la maduración de las personas. Este es el objetivo principal del Moviment de Centres d’Esplai Cristians Catalans (MCECC), presente en las diferentes diócesis catalanas. Con un bagaje de 50 años de experiencia, agrupa más de 200 centros de esplai –centros de educación en el tiempo libre- con unos 17.000 niños, adolescentes y jóvenes, gracias a la labor educativa de más de 3.500 monitores. Me complace destacar esta labor realizada en la discreción pero gracias al esfuerzo desinteresado de muchas personas -sobre todo jóvenes- y de muchas parroquias. También otras instituciones civiles trabajan en este ámbito.

Concretamente, este verano está previsto que participen unos 20.000 niños y jóvenes en las colonias y casales de verano organizados directamente por la Fundación Pere Tarrés y por los centros de esplai integrados en la federación mencionada. Al mismo tiempo, esta Fundación tiene previsto otorgar unas 3.000 ayudas para hacer posible que niños de familias sin recursos puedan participar también en estas actividades educativas.

La propuesta educativa de estas iniciativas se caracteriza fundamentalmente por considerar el ocio como un momento privilegiado para la educación y el crecimiento personales. Queremos un ocio vivido con sentido y de manera personalizada, donde todos puedan crecer y desarrollarse libremente y, educados en todas sus dimensiones, ser cada vez más personas.

La acción educativa de las colonias y los centros de verano se desarrolla en un ambiente lúdico, marcado por la aventura y la creatividad, la amistad, el contacto con la naturaleza, la alegría y los momentos de oración y de fiesta. A través del tiempo libre se busca una educación integral que abarque todas las dimensiones de la persona y dé orientación y sentido global a la vida, y se cuida especialmente la dimensión cristiana, inspirándose en los valores del Evangelio y buscando suscitar un encuentro personal con Jesucristo.

Las colonias de vacaciones son una actividad que, partiendo de una situación diferente de la habitual –en pleno campo y lejos de casa-, favorece la experiencia de vida en grupo, el contacto con la naturaleza y las actividades creativas y de formación. Las estancias se hacen en casas de colonias y suelen durar entre diez y quince días.

Los llamados casales de verano, en cambio, son actividades diarias, de todo el día o de unas horas, con una duración variable, generalmente de un mes. Pueden realizarse en todas las épocas del año, pero preferentemente se hacen en verano. Otras actividades propias de las vacaciones son los campamentos, que son estancias en tiendas de campaña instaladas provisionalmente en un lugar de montaña. Las rutas son una actividad de carácter itinerante con los mismos objetivos ya indicados. Y, finalmente, los campos de trabajo son estancias que se organizan en función de algún proyecto de carácter social, cultural o cívico. Mi recuerdo lleno de agradecimiento va a todas las personas que trabajan en estas iniciativas y a los padres y las madres que, a menudo sin tener ellos vacaciones, las hacen posibles para sus hijos o los hijos de otras familias.

+ Lluís Martínez Sistach

Cardenal arzobispo de Barcelona



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