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#EditorialEcclesia: Unidad y profecía, hoja de ruta del siglo XXI

El Papa Francisco ha acostumbrado a los creyentes y no creyentes de todo el mundo a una serie de reflexiones que ayudan más allá de las ideologías o de las creencias. Esta semana, durante la Eucaristía celebrada en la basílica vaticana, el Pontífice reflexionaba sobre dos palabras clave de la solemnidad de san Pedro y san Pablo: la unidad y la profecía. Por una parte, desde los primeros pasos de la Iglesia, los cristianos, ante los problemas sociopolíticos y situaciones trágicas que vivían, no escaparon ni abandonaron a los demás, sino que juntos rezaron. De ahí obtenían valentía y unidad. Por otra parte, la profecía es clave en la vida de Pedro y Pablo porque nace de la provocación de Dios cuando la persona permite abrirse al Espíritu. Estas dos palabras, unidad y profecía, son una hoja de ruta de los cristianos del siglo XXI que buscan el sentido de sus vidas concretado en el hoy y en el ahora.
La Humanidad padece una de las peores crisis sanitarias de la Historia reciente, mientras las sociedades carecen de líderes experimentados que ayuden al bien común olvidándose de las siglas de cada uno. Ante esta situación, las redes sociales reflejan una polarización preocupante de personas que recurriendo al insulto, descalifican a unos y a otros políticos, sobre todo, sin dar cabida al equilibrio.
«Es inútil e incluso molesto que los cristianos pierdan el tiempo quejándose del mundo, de la sociedad, de lo que está mal. Las quejas no cambian nada». Son palabras de Francisco que concretan la lógica de Jesús, tan exigente para los católicos que quieren vivir su fe desde las entrañas y sin ideologías. Precisamente en Pentecostés el Pontífice afirmaba que hay tres actitudes que cierran la puerta al Espíritu Santo: el narcisismo, el desánimo y el pesimismo. Es la segunda puerta, la del desánimo, la que lleva a la persona a discurrir por un tobogán que desemboca en la queja constante y destructiva. «¿Qué pasaría si rezáramos más y murmuráramos menos, con la lengua un poco más contenida?». Esta pregunta invita concretamente a asumir el verdadero sacrificio de la queja, que no crea unidad sino desunión y enfrentamiento. Ante esto, la hoja de ruta es la oración, rezar por todos, y en primer lugar por los gobernantes (cf. 1Tim 2,1-3), «porque solo la oración allana el camino hacia la unidad».
Por otra parte, frente a la queja encontramos la necesidad de la profecía verdadera, la del testimonio real de quien cree y vive sabiendo que el Evangelio es posible. Es tiempo de narrar historias de esperanza y de compromiso con quienes más sufren las causas de esta pandemia. Miles de voluntarios de Cáritas Española lo hacen llegando a un 57 por ciento más de personas y multiplicando por 2,7 el dinero invertido en cubrir necesidades básicas. Se trata de sostener y acompañar a quienes más sufren ahora mismo, desde la unidad, sin quejarse y ofreciendo el aliento de Dios.

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