Editoriales Ecclesia

#EditorialEcclesia: Renovarse para caminar juntos

La Conferencia Episcopal Española se encuentra inmersa en un proceso de renovación para adecuarse a la nueva etapa evangelizadora que propone el Papa Francisco y que exige un cambio profundo de las estructuras eclesiales. Durante esta semana los obispos españoles, reunidos en Asamblea Plenaria, han elegido al presidente y vicepresidente de la CEE, a la Comisión Ejecutiva, los presidentes y miembros de las Comisiones Episcopales y de otros organismos. La nueva estructura tiene su raíz en la conversión pastoral y en la reforma misionera que «implican una conversión hacia una Iglesia más sinodal».
Se trata, en definitiva, de caminar juntos y de buscar la mejor manera de peregrinar por la vida ayudándonos a sanar heridas, alentar corazones y facilitar el encuentro verdadero, cara a cara, con Jesús. La exhortación Evangelii gaudium recuerda ese «desafío de descubrir y transmitir la mística de vivir juntos, de encontrarnos, de apoyarnos, de participar de esa marea algo caótica que puede convertirse en una verdadera experiencia de fraternidad, en una caravana solidaria, en una santa peregrinación. De este modo las mayores posibilidades de comunicación se traducirán en más posibilidades de encuentro y de solidaridad entre todos» (EG, n. 87).
Este camino sinodal, con la mística del caminar juntos, implica actitudes adecuadas que pasan por la conversión personal de cada uno. Para ello, es necesaria la escucha serena de Dios que se manifiesta en cada uno, en el otro, en la realidad concreta, en las circunstancias sociales… escuchar el grito interior, el grito de la tierra y el grito de los pobres. ¿Para qué? Para discernir, para descubrir lo que el Señor quiere de la Iglesia española hoy y mañana, con los pies en el suelo y la mirada en lo alto, hacia Dios.
La riqueza que vivimos en nuestra Iglesia es fruto del Espíritu Santo que alienta nuestros pasos y por eso estamos llamados a conjugar la diversidad y la comunión de manera que aprendamos a convivir con las diferentes sensibilidades.
Para esto, el Papa Francisco habla de una «pirámide invertida» basada en el servicio, que sintoniza con los anhelos de la gente y que llega a personas muy diferentes. La Iglesia ha de ser esa pirámide invertida, con el Pueblo de Dios en la cúspide y los obispos y el Papa abajo, a su servicio, como Jesús vino a servir y no a ser servido.
Por eso, el presidente de la CEE no es el ejecutivo de una multinacional ni el político que presenta un programa electoral ni quien quiere ganar cuotas de poder, sino que su nombramiento se enraíza en el servicio más evangélico: ser ayudador para generar procesos y caminar juntos.
Todos, laicos, sacerdotes y consagrados, estamos llamados a tener por bandera el servicio y a potenciar con esperanza y alegría este proceso sinodal. Porque vamos juntos.

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