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#EditorialEcclesia: Vacunarse, un ejercicio de caridad y responsabilidad

En España, entre los agresivos debates públicos y el devastador temporal Filomena, se podría distorsionar la importancia de la vacuna que buena parte de la sociedad acoge con esperanza. El 27 de diciembre de 2020, cuando vivíamos con ilusión el comienzo del proceso de vacunación, pudimos ver en Araceli Hidalgo (96 años), la primera mujer vacunada, el significativo gesto de santiguarse antes de recibir la inyección. Desde ese día hasta hoy muchas de las residencias de ancianos o centros sanitarios regidos por diferentes instituciones eclesiales han recibido ya la vacuna.

Porque la Iglesia católica, teniendo como criterio la salud personal, la solidaridad y el bien común, invita a vacunarse contra la covid siguiendo el proceso y los turnos establecidos en cada país. Los obispos se posicionan con energía y testimonio reconociendo que se vacunarán en cuanto les les llamen según el turno. Vacunarse es «un ejercicio de responsabilidad tanto personal como colectiva; y también un testimonio de caridad. Porque la vacuna no solo nos previene de contraer la enfermedad, sino que también levanta barreras para no contagiar a aquellos que nos encontremos en casa, en el entorno o por el camino, de modo particular las personas mayores, enfermas o debilitadas» (arzobispo de Burgos, Mario Iceta).

La sociedad tiene que asumir que la rapidez en la creación de la vacuna no está asociada a una falta de seguridad. Para ello, los políticos necesitan ofrecer argumentos sólidos sobre la necesidad de vacunarse, evitando en sus discursos la confrontación que se ha instalado en el sistema español. Además, la comunidad científica necesita ser más transparente en sus informaciones y los medios de comunicación, responsables con lo que difunden, ya que está en juego la salud individual y comunitaria.

«Supone el primer hito de este nuevo camino de esperanza y algo de luz al final del túnel» (obispo de Vitoria, Juan Carlos Elizalde). Por eso, la vacuna tiene que estar a disposición de todos» y «debe ser accesible, sobre todo para los más vulnerables y necesitados del planeta».



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