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Editorial ECCLESIA: El compromiso de los fieles, para seguir ayudando

Cuando celebramos el quinto aniversario de la encíclica Laudato Si´ del Papa Francisco sobre el cuidado de la Casa Común, publicada el 18 de junio de 2015, la Iglesia española reafirma su compromiso para escuchar «el clamor de los pobres y el clamor de la Tierra». Hoy este grito se escucha cerca de cada uno, en las calles de nuestras ciudades, en las miles de personas que hacen colas inmensas en las parroquias para pedir ayuda para comer. Por esta razón, más que nunca, la Iglesia invierte todos sus esfuerzos para paliar esta pandemia social que invade a la sociedad. Los equipos diocesanos y parroquiales de Cáritas y tantos otros voluntarios de asociaciones eclesiales son testigos muy directos de cómo la economía de muchas familias está ya al límite. Ante esto, los seguidores de Jesús de Nazaret, mirando al cielo y con los pies en la tierra de quienes están en situaciones extremas, son llamados al compromiso concreto de colaborar para seguir ayudando.
Muchas personas ven con asombro e impotencia que pierden sus empleos, con las consecuencias materiales y psicológicas que ello conlleva. Y aunque el Estado, garante de sus derechos fundamentales, está invirtiendo importantes recursos de apoyo, la realidad evidencia que no llegan a cubrir la protección que requieren las familias en situación de mayor fragilidad.
El vicesecretario de Asuntos Económicos de la CEE, Fernando Giménez Barriocanal, asegura que «se ha generado una mayor concienciación de colaborar con la Iglesia» y que la generosidad de los españoles se va a multiplicar para que la sociedad salga al paso de esta crisis. Porque «cada euro que se invierte en la Iglesia en España tiene un rendimiento de casi cinco veces su valor en la sociedad». Concretamente, en el ejercicio de 2018 más de 8,5 millones de personas confiaron en la labor de la Iglesia y la recaudación aumentó en 17.067.790 euros más. Los españoles apoyan el servicio que la Iglesia ofrece a la sociedad y ahora, más todavía, se necesita reforzar esta ayuda porque el grito de los pobres resuena en todas las ciudades.
Son momentos de incertidumbre y Cáritas responde a los vacíos de las políticas públicas como ha hecho en tantas ocasiones. Ahora ofrece apoyo, escucha y cercanía a todos con «un abanico de recursos muy amplio: desde la respuesta a derechos fundamentales, como el acceso a una vivienda digna y a sus suministros domésticos, a garantizar una alimentación sana y equilibrada dentro de un modelo de ayuda dignificada u ofrecer vías formativas y de orientación laboral para acceder a un empleo digno». Los voluntarios, saliendo de sí mismos y acogiendo las enormes necesidades sociales, se encuentran cada día con miles de personas que ya no tienen para comer o para pagar el alquiler.
Mientras los debates políticos se acaloran, la Iglesia escucha «el clamor de los pobres» y pide encarecidamente a los fieles que el compromiso se concrete en la suscripción periódica a su parroquia o a su diócesis a través del portal Donoamiiglesia.es. La salida de la crisis, en cualquiera de los niveles, depende de la solidaridad de todos y la Iglesia está dispuesta a poner a disposición todos los recursos de los que dispone. Para esto, es necesaria la ayuda de los fieles, que mirando a Cristo en la Cruz, concretan el Evangelio en el día a día de tantas personas sufrientes. La dinámica eclesial de la generosidad de todos para seguir ayudando es la garantía de la solidaridad y la esperanza.

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