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Dos jesuitas españoles se ordenan sacerdotes este sábado

 Dos jesuitas españoles se ordenan sacerdotes este sábado

 Dos jesuitas españoles, Roberto Quirós y Carlos Gómez-Vírseda se ordenan sacerdotes el próximo sábado 1 de junio. El cardenal Arzobispo de Madrid, D. Carlos Osoro Sierra presidirá la ceremonia que tendrá lugar a las 19 horas en la parroquia San Francisco Javier y San Luis Gonzaga de Madrid (C/ Mártires de la Ventilla 34). Concelebrará, entre otros, el provincial de la Compañía de Jesús, Antonio España SJ.

Al día siguiente, 2 de junio, Carlos Gómez-Vírseda celebrará su primera misa a las 13h en la capilla del colegio jesuita Nuestra Señora del Recuerdo (Madrid). Y Roberto Quirós lo hará en la Parroquia La Santa Cruz de su pueblo natal, Petrer (Alicante) el 9 de junio a las 12h.

Roberto Quirós (Alicante, 1983) sitúa las bases de su vocación sacerdotal en su madre -“gran referente en mi vida cristiana y la transmisora de un Dios cercano y paternal”- y en su vinculación a la parroquia de La Santa Cruz de su pueblo, de gente sencilla y gran fe. Conoció a la Compañía de Jesús gracias a las Hijas de San José (Josefinas) de espiritualidad ignaciana, fundadas por el jesuita P. Butiñá. Antes de entrar en la Compañía de Jesús, con 26 años, estudió en Salamanca Magisterio de Educación especial y Magisterio de Audición y Lenguaje y trabajó durante un tiempo de educador de ocio y tiempo libre en un colegio para niños autistas. Después, ya como jesuita, terminó el Grado en Humanidades y los estudios de Filosofía y Teología y su vida pastoral siempre ha estado vinculado con lo educativo y lo social.

Carlos Gómez-Vírseda (Madrid, 1985), antiguo alumno del colegio jesuita Nuestra Señora del Recuerdo, siempre anduvo entre las aguas de dos vocaciones, la de misionero y la de médico. En la Compañía de Jesús ha podido compaginar ambas. Junto a los estudios de Filosofía y la Teología, Charlie –como le conoce todo el mundo- se licenció en Medicina en Madrid. Durante dos años pudo ser misionero y médico en el hospital jesuita “El Buen samaritano” de N’Djamena (Chad), experiencia de la que habló detalladamente durante la campaña del Domund 2015. También ha ejercido de acompañante pastoral en el Colegio Mayor Loyola de su ciudad y este año ha cursado Teología Moral en la universidad católica de Lovaina (Bélgica).

Unos días antes de su ordenación Carlos Gómez-Vírseda se siente “con el corazón desbordado. Me hago consciente del inmenso paso que supone ser ordenado sacerdote… y siento que me sobrepasa por todos lados. Claramente, la ordenación no es algo que se merece; la ordenación se recibe. Eso me hace poner mi confianza en el Señor, que ha ido llevándome hasta aquí. Que Él mismo lleve a término su obra buena -me repito a mí mismo. Por otro lado, me dejo llevar por la ilusión de la gente. Son muchos los compañeros y amigos que nos envían mensajes de cariño estos días. Descubriendo su alegría me doy cuenta que el sacerdocio es un servicio, que es por la gente. Ellos serán los que me enseñen a ser cura. Escuchando, acompañando, amando la arcilla que va en mis manos. Esa es la imagen que me viene en estos días”.

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