Especiales Ecclesia

¿Dónde hemos dejado al Niño?, por Javier Leoz

Porque yo sueño con ver a Dios

y no me interesa el cortejo que lo disimula u obstaculiza.

Porque yo busco besar a mi Dios

y no embriagarme del licor que olvidó que era brindis por   el que nacía

Porque yo quiero adorar a mi Dios

y no quiero arrodillarme ante el vacío y el hastío de unas horas interminables

Porque yo deseo vestirme del Misterio de la Navidad

y no quiero abrigarme de falsas promesas ni de disfraces.

Porque yo intento emocionarme ante el Misterio

y no llorar por las simples calamidades

que se convierten en falsas solidaridades

que duran  unas horas.

Porque yo ansío ver a Dios en lo pequeño

y no el poderío de las grandes cadenas comerciales

Porque yo anhelo escuchar a Dios que habla en el silencio

y no quedarme sordo con tantos mensajes

de un mundo con luces por fuera pero inseguro por dentro.

Quitemos tanto pañal y dejemos una cuna sencilla

y discreta para que Dios nazca como a El le gusta.

Que Dios quiso nacer desnudo… para que viéramos el amor  caído del cielo.

Que Dios quiso nacer descalzo… para calzar el número de nuestra humanidad

Que Dios quiso nacer indefenso. ..para asumir todo lo nuestro en El

Que Dios quiso nacer en el silencio. ..para hacernos entender

 que es suave como la nieve y que hay que salir al balcón para contemplarle.

Que Dios quiso nacer entre cantos de ángeles…

para que nunca más nos diera miedo la soledad.

Quitemos pañales porque Dios, por bajar hasta nosotros,

vino al mundo como a veces no nos gusta ni verlo ni adorarlo:

en silencio, desnudo, pobre y con los brazos abiertos

 

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