Carta del Obispo Iglesia en España

DOMUND 2018, por el arzobispo de Santiago de Compostela

Carta Pastoral en el Día del Domund. Octubre 2018

DOMUND 2018, por el arzobispo de Santiago de Compostela

“Cambia el mundo”

Queridos diocesanos:

La Jornada Mundial Misionera nos recuerda que debemos rezar por los misioneros y colaborar pastoral y económicamente con las misiones. El objetivo de esta Jornada es como dice el papa Francisco, “poner la misión de Jesús en el corazón de la misma Iglesia, transformándola en criterio para medir la eficacia en las estructuras, los resultados del trabajo, la fecundidad de sus ministros y la alegría que estos son capaces de suscitar. Porque sin alegría no se atrae a nadie”[1]. Si todos estamos llamados a dar razón de nuestra fe y de nuestra esperanza, en este año de manera especial el Papa pone el acento en los jóvenes con motivo de la celebración del Sínodo dedicado a ellos, animando a que “junto a los jóvenes, llevemos el Evangelio a todos”[2].

Cambiar el mundo

Cambia el mundo” es el lema de esta Jornada. Los misioneros nos muestran que un cambio a mejor es posible. Considero que todos estamos convencidos de que hay muchas realidades que pueden cambiar para mejor aunque a veces tengamos la impresión de que no merece la pena hacer nada ya que las cosas van a seguir igual. Sería una equivocación que suena a no complicarnos la vida. Esa actitud haría que nos mostráramos indiferentes a la hora de ofrecer nuestra colaboración para que nuestra sociedad pueda ser       mejor, que sin duda puede serlo.

Los jóvenes están llamados a ser los principales protagonistas del cambio radical. Con motivo de las Confirmaciones cuando comentamos esto, me decís que nuestra sociedad y nuestro mundo pueden ser mejor. Pensemos en la llamada a los apóstoles con los que Jesús quiso compartir su vida misionera en un clima de amor, confianza y amistad. “Maestro, ¿dónde vives?”. “Venid y veréis”. “Y se quedaron con él aquel día” (Jn 1,38-40). Esto conlleva la necesidad de convertirnos para ayudar en la conversión de los demás. El papa Juan Pablo II ponía en boca de Jesús esta pregunta a los jóvenes: “Para ti ¿quién soy yo? La vida, el destino, la historia presente y futura de un joven depende de la respuesta nítida y sincera, sin retórica ni subterfugio”[3]. Por su parte el papa Francisco os invita a preguntaros: “¿Qué haría Cristo en mi lugar? Transmitir la fe hasta los confines de la tierra”. Así lo hizo el apóstol Santiago el Mayor. La transmisión de la fe y de los valores cristianos es un desafío “porque vivimos encerrados en un mundo que parece ser del todo obra humana y no nos ayuda a descubrir la presencia y la bondad de Dios Creador y Padre”[4]. Subraya el Papa en su mensaje para el Domund: “No tengáis miedo de Cristo y de su Iglesia. En ellos se encuentra el tesoro que llena de alegría la vida”.

Puntos cardinales orientadores para la misión

El impulso de los jóvenes hacia la actividad misionera supone la respuesta a la pregunta: ¿Qué buscáis? Pregunta que Jesús hizo a los primeros discípulos y que ahora comparto con vosotros, sabedor de que sois conscientes de vuestra responsabilidad en el futuro de la sociedad y de la Iglesia. A la hora de dar cauce a esta inquietud misionera los puntos cardinales con los que debéis orientaros son el “encuentro personal con Cristo”, sabiendo que lo que habéis de comunicar no es una ideología sino la adhesión a Cristo, camino, verdad y vida; “el testimonio cristiano” como donación personal que subraya la importancia de la misión y su valía; “el desprendimiento y la generosidad” compartiendo lo que uno tiene y lo que es, incluso la propia vida; y “la comunión eclesial”: la misión ha de vivirse en la Iglesia, con la Iglesia y para la Iglesia. La vocación surge en este contexto y ha de desarrollarse en él, teniendo como referencia el compromiso de bautizados. “La misión es envío para la salvación, que realiza la conversión del enviado y del destinatario; nuestra vida es, en Cristo, una misión. Nosotros mismos somos misión porque somos el amor de Dios comunicado y somos la santidad de Dios creada a su imagen. Por lo tanto, la misión es nuestra santificación y la del mundo entero, desde la creación”[5]. Las parroquias, las asociaciones, los movimientos, las comunidades religiosas, las distintas expresiones de servicio misionero son ámbitos en los que podéis dar cauce a la misión.

 Como el pasado año os recuerdo que el apóstol Santiago el Mayor llegó hasta nosotros para traernos el mensaje de Cristo, y os animo a manifestar agradecimiento a todos los misioneros y misioneras, y a todas las personas que les acompañan en el compromiso de anunciar el Evangelio, apoyando las vocaciones misioneras. Es siempre actitud misionera salir al encuentro de los demás para anunciar a Cristo. ¡Seamos generosos material y espiritualmente!          

Os saluda con afecto y bendice en el Señor,

+ Julián Barrio Barrio,

Arzobispo de Santiago de Compostela.

 

[1] FRANCISCO, Discurso a los directores de Obras Misionales Pontificas, 1 de junio de 2018.

[2] FRANCISCO, Mensaje para el Domund 2018.

[3] JUAN PABLO II, Homilía en la plaza de Israel Pinheiro, Belo Horizonte, 1 de julio de 1980.

[4] CEE, Orientaciones morales ante la situación actual de España. Instrucción pastoral, 2006, 12.

[5] FRANCISCO, Discurso….

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