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Opinión

Día del Trabajador: Fiesta de San José Obrero, por Víctor Díez Marina, OFM

Día del Trabajador: Fiesta de San José Obrero, por Víctor Díez Marina, OFM

 

  • ¡Ay, Juan, Juan! ¿Tú no sabes que yo soy el patrono de los carpinteros?
  • ¡Oh, santo bendito, glorioso San José y esposo de la Virgen María…pues claro que lo sé; perdóname ¿en qué crees que fallé?
  • ¿Recuerdas cuando ibas buscando una camba para un arado, allá por las Calares del Viento y el Monte de San Martín? No quise decirte nada por no dirigirme una súplica, pero no la viste por un pelín, pues estaba 20 metros más adelante, junto a un acebo que hay allí.
  • Ante ti hoy yo me postro, ante ti doy por tierra con mi rostro. Estoy avergonzado por no haber recurrido a ti, patrono de los carpinteros, que es lo que ahora me atañe a mí, ya que sabes que además de carpintero soy también ganadero y me toca hacer hasta de albañil, pues las paredes que cierran huertos y fincas, me tocó hacerlas a mí.
  • Dale, dale, dale Juan a la lengua y pondera las cosas que haces, cuando sabes que has tenido días de no poder ni echar al carro los haces. Ahí sí que te ha salvado tu fe en Dios; ahí sí que te han salvado tus súplicas y oraciones, costándote tus buenos lagrimones. Dios te ha dado una mujer bíblica, llamada Irene, capaz de afrontar dichas y desdichas, contrariedades y vaivenes. Dios te va dando unos hijos que son como brotes de olivo en torno a tu mesa. Y es que, Juan, te voy a contar un secreto: Dios te ama y cuenta contigo para grandes empresas. No le defraudes y sé generoso según te vaya pidiendo cosas a base de pruebas duras y dolorosas. Ya sabes que la fe se fortalece en la adversidad.
  • Gracias, bendito San José. ¿Por qué me has contado cosas tan íntimas y personales, en las que van incluidos hasta mis hijos, pequeños churumbeles que no llegan aún ni a chavales? Ya sabes que lo que tenemos entre manos ahora es el tema de la camba, cosa de carpintería, de donde podré sacar unas pesetillas para alimentar a esta familia mía.
  • Tienes razón, querido Juan, pero ¿no ves que junto a lo material, necesitas también lo espiritual? Ya te he dicho que Dios ha escuchado tu oración y la de tu mujer, y se ha tomado en serio el que no os falte para comer.   Así que junto a la camba del monte de San Martín, debe ir paralela tu fe en Aquel que, además de la camba, te va a dar salud para bajarla a casa y trabajarla allí.
  • Y luego dices, san José, que me salen lagrimones. A la fuerza me tienen que salir, por la fe con que hago mis oraciones. Pero tú, santo bendito, patrono y protector, en tu nombre me pongo en camino, para ir a por la camba y sin motor, porque para cortarla del árbol, este hacha que tengo es la mejor. Dile a mi Ángel custodio que me  acompañe por el camino, para que acierte pronto y bien con la camba que es mi destino.
  • Vete, vete pronto Juan, a por la camba de tus sueños, porque ya veo que siempre terminas consiguiendo, aquello que te propones con empeño.   ¡Ah! tráete solo la camba, y deja la leña para el invierno, cuando lleguen las nieves y fríos, y se congele hasta los barreños.
  • GRACIAS, Gracias, santo bendito, tú eres el santo patrono, el santo de mis sueños, el que en carpintería me ayuda a conseguir, todo aquello en que me empeño.   ¿Qué he hecho yo, San José, para que tú así me trates? Cuenta con mi familia para hacer la voluntad de Dios, pero para conseguirlo, espero que tú ¡nunca me faltes!   Amén.

 

1 MAYO 2014.

Víctor Díez Marina, franciscano.



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