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Desde la Gruta de la Leche, mensaje del Custorio de Tierra Santa

El Custodio de Tierra Santa, Francesco Patton, eligió el Santuario de la Gruta de la Leche para dar su mensaje navideño. Un lugar significativo, no lejos de la Gruta de la Natividad en Belén, que recuerda que «José en medio de la noche se ve obligado a levantarse, llevarse al Niño Jesús y a su madre María y huir a Egipto».

La Gruta de la Leche también nos recuerda el gesto tierno y maternal con el que María, en una breve pausa, amamanta al niño Jesús».

La Navidad, según destacó el Custodio, «no es solo poesía, es también drama. En el momento decisivo de la historia, en el que el Hijo de Dios se hizo hombre para compartir nuestra vida y salvarnos, se encontró con la hostilidad y el rechazo de un Rey infanticida como Herodes, sediento de poder y temeroso de perderlo. Ya en Belén, recién nacido, Jesús encontró esa hostilidad y ese rechazo que en Jerusalén, unos treinta años después, lo llevará a ser condenado a la cruz».

«La ternura de María que sostiene al niño en sus brazos y lo alimenta -dijo el padre Patton- es la misma con la que muchos años después, volverá a tomar en sus brazos a ese niño torturado, asesinado y bajado de la cruz. En este lugar, la Navidad ya nos hace sentir Pascua».

Recordar a las familias obligadas a huir de su hogar

Para el Guardián de la Gruta de la Leche es «natural pensar en las muchas familias en dificultades hoy en varios países del mundo; a las numerosas familias que se vieron obligadas a huir de su hogar, de su país y de su patria porque son perseguidas por regímenes políticos que reencarnan la mentalidad de Herodes o porque los desastres económicos y ambientales cada vez más frecuentes les obligan a dejarlo todo y emigrar».

«Aquí en Belén -agregó el franciscano- por segundo año consecutivo, las familias están sufriendo las graves consecuencias económicas de la pandemia. Son familias en las que los padres, al igual que San José y María su esposa, tratan de hacer todo lo posible por cuidar a sus hijos en un momento histórico de grave dificultad. En este lugar se trata de encomendar todas estas familias a la Sagrada Familia de Jesús, José y María, pero también viene a pedir que las otras familias, las que están bien, las que no tienen que huir, sepan tener el corazón abierto».

«¡Feliz Navidad desde el lugar en el cual María y José nos enseñan a custodiar al Hijo de Dios y a protegerlo, desde donde nos enseñan a custodiar y cuidar a un niño, a todos los niños y a todas las personas pequeñas y frágiles!», concluyó el padre Patton su mensaje navideño.

Una cueva para cuidar al bebé

Según una antigua tradición, esta cueva es uno de los lugares donde María se detuvo para cuidar al bebé, para descansar y también para amamantarlo. Es una cueva de roca blanca.

La tradición dice, de hecho, que mientras María estaba amamantando, una gota de leche cayó sobre esta piedra dejándola completamente blanca.

La historia de Jesús, María y José se suma a la de muchas familias que han obtenido una gracia en este lugar y aquí han dejado relatos de los milagros que recibieron.



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