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Descubierta en Villamuera de la Cueza (Palencia) la Cruz Abacial del monasterio de San Zoilo

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Descubierta en Villamuera de la Cueza (Palencia) la Cruz Abacial del monasterio de San Zoilo

 La actual cruz parroquial de Villamuera de Cueza es una de las tres obras que la diócesis de Palencia ha prestado a la Fundación de las Edades del Hombre para su exhibición en la exposición “Teresa de Jesús. Maestra de oración”, que se celebra en Ávila y Alba de Tormes con motivo del V centenario del nacimiento de la santa castellana, reformadora del Carmelo.

La ficha técnica de la obra, para su publicación en el catálogo de la muestra, fue encargada al Delegado Diocesano de Patrimonio Cultural y Artístico de Palencia, D. José Luis Calvo, quien al investigar la procedencia de una obra de arte tan importante en un pueblo muy pequeño, ha descubierto, que la cruz parroquial de Villamuera de la Cueza, fue en el siglo XVI la cruz abacial del Real Monasterio de San Zoilo de Carrión de los Condes.

Con motivo de la última restauración de la cruz llevada a cabo en el año 2012, José Luis Calvo, Delegado y Antonio Rubio, (miembro de la Delegación del Patrimonio), hicieron una descripción de los grabados que contiene y se dieron ya cuenta de la importancia de esta magnífica pieza de orfebrería del siglo XVI. Identificaron en ella a San Benito, otros santos benedictinos, y los patronos del cenobio carrionés. Fue la primera pista, y el primer momento en el que se vinculó a Villamuera de la Cueza como dependiente del cenobio de la ciudad de los condes, y que la cruz bien pudiera proceder de él. Posteriormente, al investigar en los libros de fábrica y en los libros de protocolos del pueblo, se ha confirmado su procedencia.

La Cruz Parroquial perteneció al Real Monasterio de San Zoilo de Carrión de los Condes, y fue vendida en el año 1613 a la parroquia de Villamuera de la Cueza, que era de su jurisdicción, (AHPp, protocolo 5396, folio 554, y ss. Escribano Francisco Moro de Saldaña). La parroquia la compró por 5.814 reales y medio, más los gastos de gestión, que fue pagando durante treinta años. El cura párroco se llamaba Nicolás Fernández, y el mayordomo Domingo Castrillo. El abad que la vendió fue Alonso Barrantes (en su tercer mandato 1610-1613).

En el año 1635 el platero palentino Gregorio Abril hizo unos aderezos en la parte superior de la macolla, ya al gusto barroco. En la cruz no se ha encontrado ninguna marca, por lo que se ignora, por el momento, el autor, pero con toda seguridad podemos afirmar, por la calidad del trabajo y finura de los calados, que es la obra de un gran maestro. Además es la única pieza de orfebrería que se conserva de San Zoilo del siglo XVI, la etapa más brillante del monasterio carrionés.

 Oficina de Comunicación de la Diócesis de Palencia

9 de abril de 2015

El autor de la fotografía: Antonio Rubio

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