Diócesis Iglesia en España

Decreto del obispo de Sigüenza-Guadalajara, Atilano Rodríguez, en orden a la indulgencia plenaria en su diócesis durante el Año de la Fe

El Santo Padre Benedicto XVI ha convocado para toda la Iglesia un Año de la fe, coincidiendo con el 50 aniversario de la apertura del Concilio Ecuménico Vaticano II y los 20 años de la publicación del Catecismo de la Iglesia Católica.

En conformidad con el pensamiento del Santo Padre, la Penitenciaría Apostólica ha establecido unas disposiciones, con Decreto de 14 de septiembre de 2012, con el fin de que los fieles puedan obtener el don de la Indulgencia plenaria durante el Año de la fe, en estos términos:  «Durante el Año de la fe entero, convocado desde el 11 de octubre de 2012 hasta todo el 24 de noviembre de 2013, podrán lucrar la Indulgencia plenaria de la pena temporal por los propios pecados impartida por la misericordia de Dios, aplicable en sufragio de las almas de los fieles difuntos, todos los fieles verdaderamente arrepentidos, que se hayan confesado debidamente, que hayan comulgado sacramentalmente y que oren según las intenciones del Sumo Pontífice:

 

a) cada vez que participen en, al menos, tres momentos de predicación o, al menos, en tres lecciones sobre los Actos del Concilio Vaticano II y sobre los Artículos del Catecismo de la Iglesia Católica en cualquier iglesia o lugar idóneo;

 

b) cada vez que visiten en peregrinación una Basílica papal, una catacumba cristiana, una Iglesia Catedral, un lugar sagrado designado por el Ordinario del lugar para el Año de la fe y allí participen en alguna celebración sagrada o, al menos, se detengan en un tiempo de recogimiento con piadosas meditaciones, concluyendo con el rezo del Padre Nuestro, la Profesión de Fe en cualquier forma legítima, las invocaciones a la Santísima Virgen María y, según el caso, a los Santos Apóstoles o Patronos;

 

c) cada vez que, en los días determinados por el Ordinario del lugar para el Año de la fe, participen en cualquier lugar sagrado en una solemne celebración eucarística o en la liturgia de las horas, añadiendo la profesión de fe en cualquier forma legítima;

 

d) un día libremente elegido, durante el Año de la fe, para la piadosa visita al baptisterio u otro lugar donde recibieron el sacramento del Bautismo, si renuevan las promesas bautismales en cualquier forma legítima.

 

Los fieles verdaderamente arrepentidos que no puedan participar en las solemnes celebraciones por graves motivos (como todas las monjas que viven en los monasterios de clausura perpetua, los anacoretas y los ermitaños, los encarcelados, los ancianos, los enfermos, así como quienes, en hospitales u otros lugares de cuidados, prestan servicio continuo a los enfermos…), lucrarán la Indulgencia plenaria, con las mismas condiciones, si, unidos con el espíritu y el pensamiento a los fieles presentes, particularmente en los momentos en que las palabras del Sumo Pontífice o de los obispos diocesanos se transmitan por televisión y radio, recitan en su propia casa o allí donde el impedimento les retiene (por ejemplo en la capilla del monasterio, del hospital, de la estructura sanitaria, de la cárcel…) el Padrenuestro, la Profesión de Fe en cualquier forma legítima, y otras oraciones conforme a las finalidades del Año de la fe, ofreciendo sus sufrimientos o los malestares de la propia vida.»

Por ello DECRETO, en uso de las facultades conferidas por la Penitenciaría Apostólica, que:

 

a) los lugares designados en nuestra diócesis para recibir el gran don de la Indulgencia plenaria sean la Catedral diocesana y la Concatedral diocesana; en estos dos lugares, a lo largo de todo el Año de la fe, una vez al día, los fieles pueden recibir el don de la Indulgencia plenaria, observando las normas de la Penitenciaría Apostólica.

 

b) los días determinados para recibir el gran don de la Indulgencia plenaria durante el Año de la fe, en cualquier lugar sagrado de la diócesis, sean la solemnidad de la Natividad del Señor, la solemnidad de la Resurrección del Señor, la solemnidad de Pentecostés, la solemnidad de la Inmaculada Concepción, la solemnidad de la Asunción de la Santísima Virgen y la solemnidad de los Apóstoles San Pedro y San Pablo, observando las normas de la Penitenciaría Apostólica.

 

c) en la celebración de clausura del Año de la fe impartiré la Bendición papal con la Indulgencia plenaria, lucradle por parte de todos los fieles que reciban tal Bendición con devoción.

 

            CONCEDO, atendiendo las indicaciones de la Penitenciaría Apostólica, a los canónigos de la Catedral y a los presbíteros de la Concatedral, durante el Año de la fe, la facultad de absolver en el fuero sacramental las censuras “latae sententiae” no declaradas ni reservadas a la Santa Sede a que hace referencia el can. 508 § 1 del CIC.

 

            DESEO alentar a todos los fieles diocesanos para que, en este Año de la fe, traten de desarrollar en grado sumo –cuanto es posible en esta tierra la santidad de vida y traten de obtener, por lo tanto, en el más alto grado posible la pureza del alma.

 

Dado en Guadalajara, a 1 de noviembre de 2012, solemnidad de Todos los Santos.

 

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