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Declaración del cardenal Filoni, enviado del Papa a Irak, sobre los cristianos perseguidos

Declaración del cardenal Filoni, enviado del Papa a Irak, sobre los cristianos perseguidos

El Santo Padre ha expresado en repetidas ocasiones su sensibilidad ante esta situación tan difícil que ha surgido en Irak con muchos cristianos, pero yo diría también con muchas otras minorías que están en una situación de persecución y de fuga. Pero probablemente se habla también de un millón de personas desplazadas que están buscando un lugar seguro para sus vidas y también para su futuro.

La aprensión del Papa ha sido percibida vivamente, la he percibido vivamente porque el Santo Padre, probablemente, también hubiera querido estar allí, en medio de esta pobre gente. Me encomienda esta tarea justamente para que yo haga presente este afecto, este amor profundo, ese compartir que el Papa tiene para éstos, nuestros pobres de hoy.

Así que, en un principio, es una misión de aliento, también de confianza, ayuda espiritual, moral y psicológica. Nuestra percepción es que estos cristianos, después de muchas dificultades que han tenido, puedan pensar que este país no sigue siendo su país. Irak, tradicionalmente, es un país en el que han convivido muchas realidades, también es un país acogedor, es un país donde, históricamente, por cientos y cientos de años, las minorías y las mayorías han cohabitado. Y entonces sería un verdadero pecado hoy, perder esta riqueza.

Y mi presencia también quiere animar psicológicamente a estos cristianos, para decirles que hay un futuro para ellos. Estoy convencido de que las autoridades harán de todo para poner estos cristianos en una condición de bienestar, de futuro, de seguridad. Pero también deben sentir que la Iglesia universal está con ellos, que no los abandona, que los considera valiosos en esta tierra, que tengan todavía confianza en sí mismos y en las relaciones que pueden establecer con los demás.

El Papa es consciente de todo esto. Así que mi misión será la de sensibilizar aún más a las autoridades, instándolas en beneficio de nuestros pueblos y al mismo tiempo, estudiar cómo ayudarles concretamente en esta situación y en un futuro próximo, y luego agradecer a todos – a las autoridades, organizaciones eclesiásticas y no eclesiásticas – agradecer a todos por lo que están haciendo a favor de esta población. Creo – resumiendo – que este es el aspecto que tiene que ver un poco con mi misión.



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