Carta del Obispo Iglesia en España

Decálogo del Domund 2012 en el Año de la Fe, por el obispo de Segovia, Ángel Rubio Castro

  1. Ha de comprometernos con más valor y celo en la misión “ad gentes”. El Año de la fe será una ocasión propicia para que todos los fieles comprendan con mayor profundidad que el fundamento de la fe cristiana es «el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida».

2. Es un año para que el Evangelio llegue hasta los confines de la tierra. Con la Carta apostólica Porta Fidei, del 11 de octubre de 2011, el Santo Padre Benedicto XVI ha proclamado un Año de la fe, que comenzará el 11 de octubre de 2012, en el quincuagésimo aniversario de la apertura del Concilio Vaticano II, y concluirá el 24 de noviembre de 2013, Solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo.

3. “Misioneros de la fe” es el lema misionero de este año. El comienzo del Año de la fe coincide con el recuerdo agradecido de dos grandes eventos que han marcado el rostro de la Iglesia de nuestros días: los cincuenta años pasados desde la apertura del Concilio Vaticano II por voluntad del Beato Juan XXIII y los veinte años desde la promulgación del Catecismo de la Iglesia Católica, legado a la Iglesia por el Beato Juan Pablo II.

4. Los misioneros proponen la fe como don de Dios a aquellos que no conocen a Cristo. El Año de la fe desea contribuir a una renovada conversión al Señor Jesús y al redescubrimiento de la fe, de modo que todos los miembros de la Iglesia sean para el mundo actual testigos gozosos y convincentes del Señor resucitado, capaces de señalar la “puerta de la fe” a tantos que están en búsqueda de la verdad.

5. Las comunidades cristianas han de participar en las actividades organizadas y programadas con motivo del DOMUND. En el Año de la fe, además de la celebración del sínodo para la Nueva Evangelización, hay que alentar las peregrinaciones de los fieles a la Sede de Pedro, a Tierra Santa y a santuarios marianos. En nuestra diócesis deseamos actualizar la tradición espiritual de San Frutos por el camino que lleva a su encuentro.

6. El día del DOMUND serán canonizados siete mártires y confesores de la fe. Son los santos los auténticos testigos de la fe modelos de identidad. Será necesario dar a conocer su vida ejemplar y heroica. Se ha de aprovechar los medios modernos de comunicación social, promover trasmisiones televisivas o radiofónicas, películas y publicaciones accesibles a nuestro pueblo para comprobar que tales modelos se ajustan al plan de Dios.

7. El Catecismo de la iglesia Católica es un libro imprescindible para los misioneros y misioneras.  A lo largo de este Año de la fe, la formación permanente del clero y la formación de laicos en nuestra diócesis tendrán se centrarán en el estudio de los documentos del Concilio Vaticano II y del Catecismo de la Iglesia Católica.

8. Millones de hombres redimidos por Cristo, viven sin conocer el amor de Dios. En el Año de la fe los catequistas podrán apelar aún más a la riqueza doctrinal del Catecismo de la Iglesia Católica y, bajo la responsabilidad de los respectivos párrocos, guiar grupos de fieles en la lectura y la profundización común de este valioso instrumento, con la finalidad de crear pequeñas comunidades de fe y testimonio del Señor Jesús. Promover misiones populares y otras iniciativas en las parroquias y en los lugares de trabajo, para ayudar a los fieles a redescubrir el don de la fe bautismal y la responsabilidad de su testimonio.

9. Participar en la Campaña Mundial de Oración por la Evangelización a través del rezo del rosario misionero. Los consagrados y consagradas son llamados a comprometerse en la nueva evangelización mediante el aporte de sus propios carismas, con una renovada adhesión al Señor Jesús. Todo el pueblo cristiano está llamado a sentirse misionero, con todos los hermanos y hermanas, incluso de otras confesiones, para poder comunicar la salvación a todos los hombres. Las comunidades contemplativas dedicaran una particular atención a la oración por la renovación de la fe en el Pueblo de Dios y por un nuevo impulso en su trasmisión a las jóvenes generaciones.

10. Cristo nos envía por los caminos del mundo para proclamar su evangelio a todos los pueblos de la tierra. En el Año de la fe será un momento particular para intensificar el testimonio de la caridad porque la fe sin caridad no da fruto y la caridad sin fe será un sentimiento constante a merced de la duda. La fe y el amor son inseparables, gracia a la fe podemos reconocer en quienes piden nuestro amor el rostro del Señor Resucitado. Sostenidos por la fe podemos vivir con esperanza para trasformar el mundo, por medio del amor y aguardamos “unos cielos nuevos y una tierra nueva en la que habite la justicia” (P 3,13).

 

+ Ángel Rubio Castro

   Obispo de Segovia

 

 

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