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Opinión

De Universidad a Universidad: comunión, por José Moreno Losada, sacerdote y profesor de la UEx

De Universidad a Universidad: comunión, por José Moreno Losada, sacerdote y profesor de la UEx

Hace pocos días participaba en el rito de iniciación del curso con la investidura de doctor en medio de la comunidad universitaria de Extremadura.

El acto tenía su solemnidad, se trataba, según decía el ritual, de título académico que ultimaba un proceso escolar que comenzó cuando era un niño que abría muchos los ojos y se ilusionaba aprendiendo cosas muy sencillas con el buen maestro del pueblo allá en Granja de Torrehermosa. Ahora, era el rector de la universidad quien te abrazaba reconociendo el camino realizado en la investigación y aprendizaje y pidiéndote fidelidad para que este saber fuera realmente universitario, pedía que entrara en la obediencia a la verdad de la vida, del saber, del aprender y del enseñar. Pero lo fundamental era el carácter comunitario y universal del saber en el ámbito de lo universitario, y en concreto de la universidad de Extremadura. Curiosamente al investirme se sonrieron el rector, el arzobispo de Mérida-Badajoz y el presidente de la comunidad extremeña. Me gustó que mi investidura provocara la misma sonrisa en los tres.

Hoy, con las maletas preparadas y con cierta inquietud, me dispongo a salir de viaje y volar para la Universidad Pontificia Católica de Quito en Ecuador. Universidad en la que hace pocos meses estuvo el Papa Francisco y con su decir sencillo y profundo dibujó claves fundamentales del ser universitario tanto desde una perspectiva humana como cristiana. Allí resonó con fuerza su mensaje, que lo era para todas las universidades y para todos los universitarios, entre los que me incluyo. Nos daba líneas tan importantes como éstas:

-Seamos files al Dios de la creación y sigamos la sensibilidad del Génesis: Cultivemos y cuidemos la creación, la naturaleza, la vida, la humanidad.

-No usemos la universidad para estar por encima de los demás: no doctoreen, no utilicen el estudio como un peldaño para subir sobre los demás. El estudio es un verdadero privilegio que les llama a ser más solidarios, a tener más responsabilidad sobre el mundo.

-Hagan una universidad y un estudio encarnado, que toque la realidad, que sea crítico y comprometido con los problemas de nuestra sociedad y nuestro mundo.

-Abran los ojos a la realidad y busquen una cultura de la vida, de lo humano, de la inclusión y no de la exclusión y del descarte.

-No olviden nunca estas cuestiones fundamentales: ¿Para qué estudiamos? ¿Qué necesita la tierra de nosotros? ¿Qué necesitan nuestros hermanos, especialmente los más pobres y heridos de la historia.

En la universidad de Extremadura, llevo veinte años acompañando procesos de vida de estudio, de docencia e investigación. La pastoral universitaria nos ha movido con estas claves de las que habla el Papa Francisco, con ese deseo de una universidad y un estudio con dimensión ética, encarnado, comprometido, entregado, solidario, comunitario, felicitante. De ahí nació un grupo de innovación didáctica preocupado por el desarrollo de las competencias éticas en las universidades y en sus universitarios. Ese trabajo me llevó al bautismo de adentrarme en un trabajo de tesis doctoral acerca de ese camino recorrido, para darle carta de ciudadanía en el ámbito de la investigación y presentamos el trabajo: “El estudio con-sentido. Motivación de los estudiantes extremeños y el bien interno de las profesiones”. Todo un proceso que hoy es el que me tiene con las maletas – y el Dropbox repleto- para ir a otro lugar, a miles de kilómetros, para compartir este proceso de vida y de servicio que nos ha sido regalado para que lo regalemos. La redes posibilitarán el encuentro de profesores de acá con los de allá en diálogo y complementariedad.

No podía decir que no a la invitación de la Universidad Pontificia Católica de Quito cuando me invitaron, después del ver el trabajo de pastoral universitaria y de desarrollo de la ética que estábamos llevando a cabo en una universidad pública española. Nuestra experiencia, es un tesoro que no nos pertenece es universal, es de todos y tiene que estar libre y gratuito, porque hemos de dar gratis lo que hemos recibido gratis.

Dos han sido para mí los benefactores que me han propiciado este proceso y que me lanzan a este viaje entre universidades que se hermanan en el deseo de lo justo y lo digno, del crecimiento de lo ético en su interior. Me refiero a la comunidad universitaria, a la que prometí obediencia ritualmente en la investidura de doctor, y mi comunidad eclesial de Mérida-Badajoz que fue la que me dio el encargo de vivir mi ministerio desde esta realidad universitaria, como campo de lo bueno y de la grandeza de la justicia y la esperanza. La Iglesia me pidió que me insertara y encarnara para realizar una labor ministerial en esta comunidad y al servicio de lo humano, creo que lo he intentado. Hoy me siento gozoso de este viaje, que no es nuevo para mí porque eclesialmente ya fui al Perú -en diez ocasiones- a realizar docencia teológica;   tengo alegría porque me siento enviado por esas dos comunidades que para mí se entrelazan y se complementan en servicios mutuos: la Iglesia y la universidad. Y lo hago dirigiéndome a ese campus pontificio, que hace poco se sintió comunidad con el Papa Francisco en sus aulas, donde el ser universitario y el carácter ministerial , servicial, de la Iglesia se funden en una sola realidad. Yo me siento parte de esa unidad y de ese sacramento, de ese ecumenismo de saberes y de deseo de una verdadera ética que mire a la tierra y a los hermanos. Gracias Universidad de Extremadura, gracias Iglesia de Mérida-Badajoz.

José Moreno Losada.

Sacerdote y profesor de la UEx.

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