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Opinión

De un Papa a otro Papa: artículo de José-Román Flecha Andrés en Diario de León (20-4-2013)

De un Papa a otro Papa: artículo de José-Román Flecha Andrés en Diario de León (20-4-2013)

Artículo de José-Román Flecha Andrés publicado en el Diario de León, titulado De un Papa a otro Papa

Los romanos actuales mantienen el humor y la sorna que les concede su antigua referencia histórica y su amplia experiencia de encuentros con todas las gentes del mundo. En su refranero cuentan con un proverbio que alude a los períodos de Sede Vacante en el Vaticano: “Muerto un papa, se hace otro”. Tras la muerte de Juan Pablo II sería elegido el cardenal Joseph Ratizinger el día 19 de abril de 2005. Pues bien, en la misa con la que se celebraba el inicio de su pontificado, el día 24 del mismo mes, el nuevo papa Benedicto XVI nos dijo, entre otras cosas: “Mi verdadero programa de gobierno es no hacer mi voluntad, no seguir mis propias ideas, sino ponerme, junto con toda la Iglesia, a la escucha de la palabra y de la voluntad del Señor, y dejarme conducir por él, de tal modo que sea él mismo quien conduzca a la Iglesia en esta hora de nuestra historia”.

La renuncia de Benedicto XVI al supremo pontificado ha sido todo un acontecimiento mundial por lo desacostumbrado de esa decisión. Para sucederle ha sido elegido el cardenal Jorge Mario Bergoglio, que ha asumido el nombre de Francisco.

De nuevo hemos de recordar  la misa de inicio de su pontificado que tuvo lugar el día 19 de marzo de 2013, fiesta de San José. En la homilía que pronunció en esa ocasión, el nuevo Papa reconocía que el ministerio del Obispo de Roma comporta también un poder. Y añadía: “Nunca olvidemos que el verdadero poder es el servicio, y que también el Papa, para ejercer el poder, debe poner sus ojos en el servicio humilde, concreto, rico de fe, de san José y, como él, abrir los brazos para custodiar a todo el Pueblo de Dios y acoger con afecto y ternura a toda la humanidad, especialmente a los más pobres, los más débiles, los más pequeños: a quienes Mateo describe en el juicio final sobre la caridad: al hambriento, al sediento, al forastero, al desnudo, al enfermo, al encarcelado (cf. Mt 25, 31-46). Solo quien sirve con amor sabe custodiar”.

Al comienzo de un nuevo pontificado es habitual hacer comparaciones y establecer puntos de semejanza y las diferencias entre un papa y otro. Se repite la anécdota de Juan XXIII, que se preguntaba cómo podía él suceder dignamente a Pío XII. Alguien le sugirió que no tratara de imitarlo, que fuera sencillamente diverso.

En este caso, son muchos los que tratan de subrayar las cualidades y los gestos que podrían definir a Benedicto XVI y al Papa Francisco. Pero, a pesar de leves matices propios de uno y otro,  las palabras pronunciadas por ambos papas al inicio de su pontificado coinciden en lo fundamental. No podía ser de otra manera entre dos creyentes.

Benedicto XVI nos comunicaba humildemente su propósito  de ponerse a la escucha de la voluntad del Señor. El Papa Francisco ha querido dejar muy claro que, para él y para la fe cristiana, el verdadero poder se identifica con el servicio humilde a los pobres de este mundo. La escucha de la palabra de Dios y el servicio a los pobres de Dios son, en realidad, las dos notas que distinguen a los discípulos de Jesús.

 

José-Román Flecha Andrés



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