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Al abrir la puerta

De política y elecciones

«Quien a hierro mata a hierro muere» es una advertencia del mismo señor Jesús. Instigar la violencia, sólo trae violencia.  Encender el odio, sólo trae odio.

No sé si es un análisis quizás demasiado simplista de la situación de tensión y polaridad que entre los políticos estamos viendo en medio de la campaña de las Autonómicas de Madrid, pero algo de eso hay.  Gracias a Dios solo entre ellos, la gente de la calle no está tan contaminada parece. Sin embargo, todo esta abocado a ver quién grita más fuerte, quién se lleva más minutos de telediario,  quién acumula más tuits, quién insulta más…

Sucede sin embargo que con mirar un poquito más allá surgen problemas a ese análisis. Y es que no todos son iguales, aunque todos tenga parte de culpa.

Uno: quien más combustible lanza al fuego, es precisamente el que acusa al contrario de instigar la violencia, de provocar, presentándose luego ellos como los que vienen a apaciguarla. Alimañas violentas ideologizadas vestidas de corderos, que consideran peligros sociales a todos los que no piensan como ellos… cuando son el verdadero problema.

Dos: solo se presenta interesadamente en los medios –y el ruido de las redes sociales no hace sino contribuir a ello– un determinado perfil y contenido de lo que unos y otros defienden. No hay interés en lo que dicen, sino en caricaturizar o extremar lo que dicen.

Tres: la mentira tiene las patas cortas y más nos valdría recordar aquello de que cuando nos mienten más de una vez y nos lo creemos, la primera vez es culpa del mentiroso, pero la segunda es culpa nuestra.

No sé. La política no debiera ser esto, sino un debate de ideas en el que poder dialogar con serenidad para tratar de solucionar los problemas de todos… y nadie dirá que no tenemos pocos…

La representatividad está pensada precisamente para eso, pero a veces uno duda de que sea una herramienta bien desarrollada. No sé si los políticos representan realmente a los ciudadanos, o si más bien no tenemos más remedio que escoger entre lo que hay.

Quizás de ahí está la necesidad de algunos políticos en polarizar y exacerbar y manipular y presentar el mundo bajo el prisma de amigos-enemigos; buenos-malos; amenazas-libertad, porque es la única forma de atraerse el voto. Primero convencer y seducir para que creamos que el mundo o el otro es de una determinada manera, que hay una amenaza, un peligro, un enemigo, y entonces presentarse como el único que puede solucionarlo, atajarlo, vencerlo.

La irracionalidad que nos domina tiene mucho que ver con el mundo que tenemos de imagen, celeridad, gestos, redes sociales, emotividad. Y repito, eso lo aprovechan muchos políticos. ¿Dónde quedó el sereno arte de la política? Aunque quizás nunca existió realmente.

Lo que sí parece es que al final, sin saber quién ganará, si sabemos quién perderá: todos.

Vicente Niño Orti. @vicenior



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