Iglesia en España

Darlo todo, por Eusebio Hernández Sola, obispo de Tarazona

Darlo todo, por Eusebio Hernández Sola, obispo de Tarazona

Queridos hermanos y amigos:

En este domingo se nos presentan en la primera lectura (1 Reyes 17, 10-16) y en el Evangelio (Marcos 12, 38-44) la figura de dos viudas que dan todo lo que tienen. Las viudas tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento son personas pobres y muchas veces sin ningún recurso; por ello Dios mismo las ha querido proteger con su Ley (Is 10,2; Dt 26,12-13; Si 35,13-15; Sal 94,6-10). El mismo Jesús tendrá un especial aprecio hacia ellas (Lc 7,11-15; 18,3-5; 20,47; 21,2-4). Las primeras comunidades cristianas concederán un lugar especial a las viudas y a su misión caritativa y de hospitalidad en la Iglesia.

De las dos viudas que hoy nos hablan las lecturas se debe destacar su generosidad, no dan sólo lo que les sobra, lo dan todo. La viuda de Sarepta dirá al profeta Elías: Voy a hacer un pan para mí y para mi hijo; nos lo comeremos y luego moriremos. De la viuda del Evangelio el mismo Jesús dirá: Los demás han echado de lo que les sobra, pero ésta, que pasa necesidad, he echado todo lo que tenía para vivir.

Qué lejos estamos muchas veces de esta generosidad, porque damos de lo que nos sobra, pero no lo damos todo como ellas. La viuda pobre y generosa quizá acudió al Templo ocultando lo poco que estaba dando, como si le pareciese una miseria comparado con lo mucho que daban otros; pero Jesús la ensalza y en el Cielo se anota su generosidad. ¡Qué distinta su actitud de la de los fariseos! Ellos echaron mucho de lo mucho que tenían; ella echó todo lo que poseía. San Agustín comenta este pasaje y subraya: Mucho tenía, pues tenía a Dios en el corazón. Es más poseer a Dios en el corazón que oro en el arca. ¿Quién echó más que la viuda que no se reservó nada para sí? (Sermón 107)

En estos momentos difíciles en los que vivimos es necesario que todos los cristianos tengamos esta generosidad, es decir, darlo todo. Quizás podamos pensar que es poco lo que podemos ofrecer al servicio de Dios y nuestras excusas sean muchas: soy mayor, no sé hablar, no puedo hacer otra cosa que venir a misa, estoy ya cansado, tanta gente piensa de distinta manera y así un largo etcétera de miles de excusas.

Frente a tantas excusas Jesús lo espera todo de nosotros. Él se da por completo a nosotros y espera que ante tanto amor nosotros también lo demos todo. Dar ese “todo” es dar lo poco que tenemos. Todos tenemos mucho que aportar aunque nosotros creamos que es poco lo que podemos dar.

La Iglesia se construye gracias a lo poco que somos, ya que lo que cuenta no es que tengamos mucho que dar, lo importante es que nos demos totalmente para construir el Reino de Dios. El Evangelio se propaga y comunica de igual manera, nuestra entrega puede ser como una pequeña semilla que Dios multiplica y hace crecer.

En este domingo quiero invitaros a que, con ilusión y alegría, pongamos todo en la construcción de la casa común que es la Iglesia y el anuncio del Evangelio.

Con todo afecto os saludo y bendigo.

+ Eusebio Hernández Sola, OAR

Obispo de Tarazona

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