Michael Czerny
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Czerny: «Los desplazados climáticos van a suponer un desafío creciente»

El cardenal jesuita Michael Czerny, subsecretario para migrantes del Dicasterio de Desarrollo Humano Integral, ha señalado que el reto de los movimientos migratorios a causa del calentamiento global va a cobrar importancia en el futuro. «Algunos de nuestros mayores errores como familia humana es el de cómo tratamos la Casa Común. En nuestra sección lo vemos reflejado en los desplazados climáticos, que van a suponer un desafío creciente», ha asegurado. Además, Czerny ha subrayado que, para que la casa sea común, no podemos «forzar a gente a vivir sin condiciones de dignidad».

Ha hecho estas decalraciones durante una entrevista en inglés para el podcast ‘AMDG’ de la Compañía de Jesús. A lo largo de media hora ha repasado algunos de los puntos más importantes de su trabajo en el área de migrantes. Él mismo, perteneciente a una familia que emigró desde Checoslovaquia a Canadá, vivió de niño esta experiencia. «No es algo de lo que se hablara en mi familia, pero muchas veces, cuando personas migrantes me cuentan sus viajes, me viene a la memoria de nuevo», ha comentado.

Confinados en tierra extranjera

El cardenal Czerny ha destacado que uno de los efectos más perniciosos del covid en los movimientos migratorios ha sido el de verse confinados en medio de sus viajes. «Ha frustrado el movimiento de la gente, al tiempo que ha hecho notar las causas que generan estos movimientos. Hoy, la gente necesita moverse más que hace seis meses: por ejemplo, la pérdida de puestos de trabajo es inimaginable».

Ha incidido en que «mucha gente, de repente, ha parado  de hacer lo que hacía para el resto de la sociedad, y descubrimos que nuestras vidas dependen de migrantes, aunque no tengan derechos o están explotados», haciendo referencia a muchos de los trabajos que desempeñan, por ejemplo, en el campo. «Los gobiernos tienen que ser generosos», ha destacado.

También, Czerny ha destacado la importancia de interrelacionar lo local y lo global. «Por un lado, los humanos hemos migrado desde los albores de los tiempos, y no seríamos la familia humana que somos sin esos movimientos. A veces ha sido voluntariamente y a veces por obligación. Por otro lado, no podemos apoyar a las iglesias locales si no tenemos en cuenta sus circunstancias particulares», ha explicado.

Además, el subsecretario del dicasterio para el Desarrollo Humano Integral ha apuntado a que «cada uno de nosotros puede hacer algo». Ha recordado que «a lo largo de todo el mundo, en muchas parroquias, comunidades cristianas, o congregaciones religiosas hacen cosas y es tan fácil como ir allí y preguntar en qué se puede ayudar». Así, ha explicado el caso de Canadá, que conoce de primera mano: «Hay parroquias que acogen a familias refugiadas, y todo el mundo puede hacer algo: ayudarles con la compra, enseñar idiomas… gestos prácticos de caridad y fraternidad que abren las puertas el encuentro humano, el centro de todo esto como cree el Santo Padre».

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