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Cumbre protección menores: necesaria cultura del cuidado, Iglesia debe pedir perdón

Cumbre protección menores: necesaria cultura del cuidado, Iglesia debe pedir perdón

Es contundente el Arzobispo de Trujillo y Presidente de la Conferencia Episcopal peruana en relación al tema de la transparencia: es necesario erradicar la “cultura del abuso” para “implantar la cultura del cuidado del menor, del indefenso”: esto es vivir “evangélicamente”

Griselda Mutual – Ciudad del Vaticano, Vatican News, 23 de febrero de 2019
Mons Miguel Cabrejos

La Iglesia “es un conducto que se lleva hacia Dios”; pero para a ser fuerte con su responsabilidad,debe vivir “evangélicamente”. Esta es la clave, – según Mons. Miguel Cabrejos Vidarte– para combatir y erradicar el flagelo de los abusos, que tiene “tantos rostros”. Para ello se necesitan obispos, sacerdotes y cardenales “más conscientes de su servicio”, pero también “fieles que compartan esta responsabilidad”. “Se necesita personal cualificado – dice el obispo-. Se necesitan técnicos, profesionales”, y por ese motivo éste es “un llamado a la Iglesia Universal para atender el clamor de los niños abusados”. Y es el llamado Universal del Papa Francisco a “asumir la culpa y a buscar juntos respuestas humildes y concretas, en comunión con todo el Pueblo de Dios”.

«Hay que pedir perdón»

En el inicio de la entrevista en el marco del encuentro en Vaticano para tratar el tema de la Protección de los Menores, el Obispo tiene ante todo palabras de agradecimiento para con el Romano Pontífice por su “interpelar”, es decir, por “llamar a reflexión a los patriarcas, a los cardenales, a los arzobispos, obispos, a los superiores religiosos y superiores religiosas sobre el tema de abusos de menores”. Un llamado que es, en su inicio, para “escuchar el grito de las víctimas que piden justicia”, pero también para pedir perdón, en el camino descentralizado hacia la verdadera sanación:

«Nos hemos olvidado… ¡hay que pedir perdón! ¡Nos hemos olvidado de las víctimas! Pensamos en la institución, pensamos en el escándalo… ¡pero no en las víctimas!, y de eso creo que la Iglesia entera tiene que pedir perdón».

«El pueblo espera medidas concretas y eficaces»

En este camino sinodal, un camino del cual “se habla mucho” para afrontar este “mal de la Iglesia que es también de la humanidad”, el obispo remarca que precisamente por este motivo de humanidad, se trata de un mal que también “la sociedad tiene que afrontar”, y que de la Iglesia, “los fieles y la sociedad esperan medidas concretas y eficaces”:

«No solamente medidas concretas sino también eficaces para desterrar este mal sobre todo en la Iglesia».

«El abuso tiene mil rostros»

Entonces: ¿qué tiene que hacer la Iglesia para proteger a los menores?

«Estoy convencido que la Iglesia – y la Iglesia somos todos: obispos, cardenales, el Papa, los sacerdotes, los fieles -, la Iglesia tiene que actuar decididamente con claridad y transparencia, porque se tiene que erradicar la cultura del abuso. Ha habido una especie de “cultura del abuso”, y el abuso no es solamente sexual, es abuso de poder, es dominio, ¡el abuso tiene mil rostros! Entonces, es desterrar esa “cultura del abuso” para implantar la “cultura del cuidado” del menor, del cuidado del indefenso. Eso está en el Evangelio: la prioridad son los menores, los débiles».

«La Iglesia es conducto que lleva hacia Dios»

El Arzobispo de Trujillo no se detiene en el proceso, ve más allá – también en nombre del bosque “que crece en silencio”, para que se manifieste “por los frutos de las buenas obras, para que la gente vea y glorifique al Padre que está en los cielos”, como nos lo enseñó el Papa en una de sus homilías-. Por eso afirma:

«La Iglesia tiene que volver a ser fuerte: la Iglesia es un conducto que lleva hacia Dios. Pero va a ser fuerte con su responsabilidad, con su compromiso, con su testimonio, viviendo evangélicamente. Creo que esta es la clave. Para eso se requieren obispos más conscientes de su servicio, cardenales más conscientes de su servicio, sacerdotes más conscientes de su servicio y fieles que compartan esta responsabilidad».

Toda la Iglesia para atender, escuchar y ayudar

Ante todo, reconocer los propios límites es un acto de humildad, y en este sentido, identificarnos como hijos del mismo Dios, nos acomuna para reconocer y superar los propios límites. Monseñor Cabrejos Vidarte se refiere a la necesidad de compartir los recursos, un tema abordado en las reuniones de los grupos lingüísticos, en relación a la asunción de responsabilidad:

«Ciertamente se necesita personal cualificado. Se necesitan técnicos, profesionales, y para eso los recursos son importantes […].Es un llamado a compartir los recursos, porque el camino sinodal no es sólo caminar juntos, sino también compartir juntos. Es un llamado a la Iglesia Universal para atender el clamor de los niños abusados. Es importante – como ya salió – el tema de responsabilidad de las conferencias episcopales. Nosotros en los grupos lingüísticos de reflexión hemos hablado de la importancia de que en las conferencias episcopales se instalen centros adecuados para atender estos casos, también en las provincias eclesiásticas, diócesis. Y también las congregaciones religiosas, tendrían que tener este recurso, es decir, esta posibilidad para atender, escuchar y ayudar», concluye.

 

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