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Cuba: Las Religiosas de María Inmaculada en Trinidad ¡Treinta Años!

Cuba: Las Religiosas de María Inmaculada en Trinidad ¡Treinta Años!

Conmemoraron los 30 años de fundada la Casa de las Religiosas de María Inmaculada que fue precisamente el 11 de junio de 1986, cuando se celebraba la Solemnidad de la Santísima Trinidad, nombre que ostenta esta villa, bello y apartado rincón de la Perla de las Antillas, Trinidad de Cuba.

La fundación de esta casa fue una bendición para esta ciudad, pues desde la década de los 60 en que tuvieron que partir las Dominicas Francesas, que tenían el colegio de Nuestra Señora del Rosario, no habíamos tenido otra congregación religiosa (monjas) entre nosotros.

En realidad, las RMI desde 1983 comenzaron a visitarnos, procedentes de la Casa de Cienfuegos. Es la única diócesis que tiene 2 casas de las Hijas de Santa Vicenta María, su fundadora, y cuyo carisma es preservar y prevenir a la juventud, aunque también realizan otras labores de servicio a nuestra Iglesia Cubana.

Esta casa tiene una linda historia, tres fueron las personas que lo lograron: Sor Trinidad O.P., dominica contemplativa que donó la casa antes de ingresar al convento; el P. Domingo Romero, O.P., que era nuestro párroco y lo solicitó al obispo diocesano de entonces, Mons. Fernando Prego que lo aprobó y ofició la misa de fundación. Los tres ya están en la Casa del Padre y muy cerquita de Dios, oran por esta casa.

La Solemnidad de la Santísima Trinidad es muy importante para la Congregación, pues un día en que se celebraba en el Siglo XIX, su fundadora Vicenta María López Vicuña con dos Hermanas más hicieron sus primeros votos, quedando así fundada la Congregación en Madrid y ya se ha extendido por el mundo entero.

Esta casa fue la tercera en Cuba, comenzó con tres Hermanas fundadoras: Hna. María Dolores Calvache, Hna. María Begoña Montegui y Hna. María Antonia Llano, y en estas bodas de Perla, el 30 aniversario, tres son las Hnas. Que viven aquí: Hna. Ana María Carreras, Hna. Gilda Rey y Hna. Cristina Velázquez.

Parece que sí está protegida por el amor del Padre, la Sabiduría del Hijo y el soplo y la iluminación del Espíritu Santo. Además, María Inmaculada, desde el seno de la Trinidad, las guía. Es por eso que en ellas, como en la Madre Fundadora, sigue triunfando el amor.

La Casa radica en tres calles con simbólicos nombres: Calle del Rosario e/ Chiquinquirá y Jesús María, grandes devociones de Vicenta María.

Durante estos 30 años distintas Hnas. de diferentes países han estado entre nosotras. Esta siempre ha sido casa de acogida, de formación, de talleres, de Misión, y esas “chinas pelonas” (como llamaron a las piedras de sus calles), han sentido el paso de sus pies y los latidos de sus corazones que han proclamado la Buena Noticia de Jesucristo por la ciudad, sus campos en el Valle de los Ingenios y por el Puerto de Casilda.

Por valles y montañas, acompañadas de laicos comprometidos, colaboradores, miembros de su Movimiento Laical (Molavim), por los Padres Dominicos que desde hace más de 120 años están entre nosotros, y desde finales de la década del 90, también algunos padres Diocesanos las han acompañado.

Así que había mucho que celebrar y que mejor que la Misa de Acción de Gracias celebrada en la Parroquial Mayor de la Santísima Trinidad, oficiada por el P. Antonio Bendito O.P., y concelebrada por el P. Cirilo González O.P. Un nutrido grupo de fieles de ambas comunidades trinitarias, que las queremos y sentimos muy nuestras, participamos, jóvenes y no tan jóvenes, junto a las Hnas.de la Casa y con la alegría de tener entre nosotros a la Hna. Sandra Lucarelli, Regional de Cuba que vino acompañada por la Hna. Carmen César, destinada en la casa de La Habana.

Oramos y cantamos con alegría, guiados por el coro parroquial, al que la Hna. Superiora fundadora de la casa le puso el nombre de Piedras Vivas. Hubo los cantos oficiales del cantoral y canciones dedicadas a ellas terminando con el Himno a Santa Vicenta María. La mayoría de los integrantes del coro son jóvenes que desde pequeños crecieron junto a ellas.

El P. Bendito en la homilía agradeció a la Congregación y habló sobre ellas y comentó el Evangelio del día.

Adultos y jóvenes de ambas comunidades en las que ellas participan activamente, avanzaron por la senda con las ofrendas del Pan y el Vino precedidas por un bello ramo de flores para la Santa Madre, una placa con huellas marcadas que ellas han ido dejando a través de tantos años y un cuadro de Santa Vicenta María.

Finalizada la Santa Misa, nuestra Regional, la Hna. Sandra hizo una acción de gracias y leyó lo que el día de la fundación quedó escrito en el Tumbo (crónica de la casa), terminando con una frase de la Santa: ¡Demos gracias a Dios por todo!

Luego, bajamos la lomita de Rosario, con el corazón hinchado de amor, alegría y agradecimiento, para compartir en la casa festejada un ágape disfrutando de un documental de aficionados que entrevistaron a varias personas vinculadas a la Familia de Vicenta María (FVM), quienes dieron su testimonio.

Hubo un testimonio en versos y recordamos momentos inolvidables con una exposición de fotos de los inicios de la casa. Oremos por las vocaciones, para que por muchos años más permanezcan entre nosotros.

De: Marta M. Marcos S. (FVM) / Conferencia de Obispos Católicos de Cuba

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