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Cuba: La mediación es parte de la misión de la Iglesia

Cuba: La mediación es parte de la misión de la Iglesia. Entrevista a Mons. Juan de Dios Hernández, secretario general de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba

Monseñor. Juan de Dios Hernández Ruíz, sj, es obispo auxiliar de La Habana y secretario general de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba.Sergio Lázaro: Se dice que la Iglesia en Cuba ha sido mediadora en diversos procesos que se han realizado en la sociedad cubana en los últimos años, ¿cómo entiende usted este servicio de mediación?

Mons. Juan de Dios: Yo lo veo como parte de la misión de la Iglesia. La Iglesia tiene el encargo de ser puente entre muchas realidades, a veces diversas, a veces antagónicas o contradictorias, y se trata pues de que sea facilitadora para que pueda llegarse a buen entendimiento entre las partes que tengan un conflicto, cualquiera que sea. Yo entiendo este servicio como parte de la misión intrínseca de la Iglesia, y no como algo añadido o extraordinario, es ordinario.

SL: Cuba ha sido visitada por tres papas en 17 años, ¿a qué atribuye usted algo tan significativo?

MJD: Se debe en primer lugar a la voluntad del Señor. Los cálculos humanos no pueden responder totalmente a las realidades de fe que estas visitas traen consigo.

Yo creo que la visita de san Juan Pablo II posibilitó mayor visibilidad de la Iglesia en los medios de comunicación y en muchas áreas de la vida del pueblo, y ayudó a que la Iglesia saliera un poco más de lo que ya iba saliendo, de ese silencio en el que por años tuvo que vivir.

Benedicto XVI viene en otro momento, ya habíamos caminado después de la visita del Papa san Juan Pablo II, ese camino lo habíamos hecho con ese deseo profundo de entregarle al pueblo lo más precioso que tiene la Iglesia que es Jesucristo. En esto es vital la presencia de la Virgen de la Caridad. Yo creo que el Papa, al venir como Peregrino de la Caridad, asume aquello que asume cualquier cubano que va allí a llevar su flor, a encender una vela, a poner sus anhelos, sus alegrías, sus tristezas, sus pecados y sus miserias. Aquel gesto tan elocuente, vino a confirmar lo que había vivido la Iglesia durante la Peregrinación Nacional con la imagen de la Virgen. Es una Iglesia que sale y ha constatado una realidad desafiante para la vida de la Iglesia, de la que yo personalmente creo que no hemos dado una respuesta adecuada.

Es decir, el pueblo cubano en su porción mayoritaria es creyente, no digo que sea católico, pero sí creyente. En el trasfondo existencial de la vida de este pueblo está la fe. Esta fe evidentemente tiene que desarrollarse, educarse, aplicarse a la vida cotidiana. Por tanto, aquella peregrinación que terminó con la Visita del Papa ayudó muchísimo a que esa fe se expresase a través de la devoción a la Virgen de la Caridad. Como tú sabes, las escenas que pudimos vivir nosotros y ver como cristianos, como sacerdotes, religiosos o laicos, fueron unas escenas de una carga de fe enormes. Eran los campesinos que cruzaban los campos arados trayendo en sus brazos a sus madres para que la vieran, de las madres que salían con sus hijos, de los negros, blancos, militares, médicos, artistas…, en fin era como el arcoiris de un pueblo que quería expresar su amor profundo a la madre de todos. Esa realidad yo creo que la vino a confirmar Benedicto XVI en su visita a Cuba en el año 2012.

SL:¿Y la visita del Papa Francisco?

MJD: Yo creo que hay un elemento vertebrador de toda la vida de la Iglesia en Cuba, y por supuesto del Magisterio del Papa: que es el diálogo. Eso es un poco lo que me preguntabas al comienzo.

Yo creo que Francisco, además de confirmarnos en la fe, nos confirma en la metodología, nos presenta el método del diálogo, siempre. La Iglesia ha podido vivir, quizá de una manera inesperada, estas experiencias de diálogo de manera especial en los últimos tiempos. Pienso que nadie, según cálculos humanos, hubiese previsto que el 17 de diciembre, los presidentes de Cuba y Estados Unidos se reunieran para proclamarle al mundo que empezaban los trámites para poderse sentar en la mesa a conversar. Ambos citaron al Papa Francisco como un elemento que ayudó a esa realidad. Esto para mí es la metodología.

El Santo Padre, entonces, nos confirma en la fe de manera primordial, pero también nos confirma en la metodología, hay que creer en el diálogo, hay que esperar en el diálogo, hay que ser paciente en el diálogo, para poder ver sus frutos en un momento dado, nosotros o aquellos que nos sigan. Eso es muy importante: caer en la cuenta de que la Iglesia no empieza con nosotros ni termina con nosotros, de manera que cada cual en este proceso continuo en el tiempo, debe hacer lo que le corresponde.

El Papa Francisco viene entonces a esta doble confirmación. Desde esta perspectiva uno entiende mejor la expectativa que hay en el pueblo cubano y en el resto del mundo.

Texto: Sergio Lázaro Cabarrouy
Fotos: Archivo de Palabra NuevaConferencia de Obispos Católicos de Cuba (COCC)



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