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Cuba celebra a la Virgen de la Caridad, mensaje del obispo del Santísimo Salvador de Bayamo-Manzanillo

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Cuba celebra a la Virgen de la Caridad, mensaje del obispo del Santísimo Salvador de Bayamo-Manzanillo

Mensaje de monseñor Álvaro Beyra Luarca, obispo de la Diócesis del Santísimo Salvador de Bayamo-Manzanillo, con motivo de la fiesta de Nuestra Señora de la Caridad del Cobre, Madre y Patrona de Cuba.

Queridos todos: Hoy celebramos la fiesta de todos los cubanos porque es la fiesta de la Madre de todos los cubanos: Nuestra Señora de la Caridad del Cobre. Como siempre desde que Cuba es Cuba, todos los cubanos disfrutamos de esta bendición del cielo, del privilegio de poder llenar nuestros corazones del amor de nuestra madre. Su título lo resalta muy bien, Virgen de la Caridad, o sea Virgen del Amor, del amor con mayúscula, el amor de la Madre, el amor divino que viene de Dios, del amor misericordioso de Dios porque es el bálsamo capaz de aliviar todo sufrimiento y miseria humana tanto del cuerpo como del alma.

Dos acontecimientos se destacan este año en esta celebración: en primer lugar los Cien Años de haber sido declarada oficialmente  como Patrona de Cuba a petición de los mambises que tanto lucharon por darnos a todos una patria.

El 24 de septiembre de 1915, un nutrido grupo de veteranos del Consejo de Veteranos de Oriente encabezados por el mayor general Jesús Rabí, fueron a caballo desde Santiago de Cuba hasta El Cobre para solicitar a la Santa Sede el reconocimiento solemne de la Virgen de la Caridad del Cobre como Patrona de Cuba.

La carta dirigida por nuestros mambises al Papa de entonces, Benedicto XV, decía así:

“SANTÍSIMO PADRE:
Los que suscriben, hijos de la Santa Iglesia Católica Apostólica Romana a S. S. humildemente exponen:

Que son miembros unos y simpatizadores otros, del Ejército Libertador Cubano, título que constituye el timbre de nuestra mayor gloria, por sintetizarse en él, el supremo bien de la Libertad e Independencia de nuestra Patria; que junto a ese título, ostentamos otro, que es el de pertenecer a la Iglesia Católica Apostólica Romana, en cuyo seno nacimos, al amparo de sus preceptos vivimos y de acuerdo con ellos queremos dejar de existir; y esos dos títulos hacen que hoy, reunidos en la Villa del Cobre, en donde se encuentra el Santuario de la SANTÍSIMA VIRGEN de la CARIDAD, y postrados reverentemente ante su altar, acordemos acudir a S. S. para que realice la más hermosa de nuestras esperanzas y la más justa de las aspiraciones del alma cubana, declarando Patrona de nuestra joven República a la Santísima Virgen de la Caridad del Cobre, y de precepto para Cuba, el día que lleva su Santísimo nombre, ocho de Septiembre.

No pudieron ni los azares de la guerra, ni los trabajos para librar nuestra subsistencia, apagar la fe y el amor que nuestro pueblo católico profesa a esa Virgen venerada; y antes al contrario, en el fragor de los combates y en las mayores vicisitudes de la vida, cuando más cercana estaba la muerte o más próxima la desesperación, surgió siempre como luz disipadora de todo peligro, o como rocío consolador para nuestras almas, la visión de esa Virgen cubana por excelencia, cubana por el origen de su secular devoción y cubana porque así la amaron nuestras madres inolvidables, así la bendicen nuestras amantes esposas y así la han proclamado nuestros soldados, orando todos ante ella para la consecución de la victoria, y para la paz de nuestros muertos inolvidados; y acusaría una vergonzosa ingratitud por nuestra parte, el que a los beneficios que esa Virgen excelsa nos prodiga, permaneciéramos inactivos o mudos, y no levantáramos nuestra voz ante el sucesor de San Pedro, para que haciéndose intérprete de los sentimientos del pueblo católico de Cuba y de los de su Ejército Libertador que profesan la religión de nuestros antepasados, y usando de las facultades de que se encuentra investido, declare, previo los trámites correspondientes, como Patrona de la República de Cuba a la Virgen de la Caridad del Cobre y de fiesta eclesiástica en ella, el día que lleva su santo nombre.

Por tanto,

A Su Santidad suplicamos humildemente, se sirva acceder benigno a nuestra solicitud.

Villa del Cobre a veinticuatro de Septiembre de mil novecientos quince. “

Posteriormente, el 10 de mayo de 1916, el Papa respondía a esta solicitud y declaraba a la Santísima Virgen María de la Caridad del Cobre como Patrona de Cuba, es decir, modelo, protectora y especial intercesora para los cubanos.

El otro acontecimiento que celebramos este año junto a toda la Iglesia Universal es el Año Jubilar de la Misericordia proclamado por el Papa Francisco y que concluirá próximamente en la fiesta de Cristo Rey del Universo, el ­­26 de noviembre venidero.

La Misericordia que, como nos dice el Papa es el núcleo del Evangelio y de nuestra fe cristiana porque es el objetivo central de la misión que Jesús recibió del Padre cuando vino a la tierra, revelarnos el misterio del amor misericordioso de Dios, Dios es Amor, como afirma el evangelista Juan y ese amor es misericordioso porque el hombre necesita misericordia que lo levante y redima de sus miserias; el dolor, el sufrimiento, la enfermedad, el miedo, el mal, el pecado, la tristeza, la falta de esperanza, la injusticia, y por último la muerte.

El amor misericordioso es la caridad por eso a nuestra Madre del cielo se le llama Madre de Misericordia, Ella es la mejor realización de ese amor misericordioso; el mejor ejemplo de lo que todos tenemos que llegar a ser misericordiosos como Dios nuestro Padre es misericordioso; como ya se le llamaba en el Antiguo Testamento, “Dios clemente y misericordioso, lento a la cólera y rico en piedad”.

Todos los que hemos tenido la dicha de poder peregrinar hasta el Santuario de la Virgen en El Cobre hemos hecho esa experiencia de salir de allá siempre distintos a cómo llegamos. Fundamentalmente es la experiencia del amor misericordioso de nuestra Madre, que nos cambia, nos transforma, nos hace mejores. “Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia”·

Ayer y hoy en muchos lugares de nuestra diócesis ha habido o habrá procesiones de la Virgen. Una procesión busca que todos podamos en cierta medida hacer esa misma experiencia, caminar junto a María, seguirla a Ella para acompasar no solo nuestros pasos sino nuestra vida al andar misericordioso de nuestra Madre. Una procesión es como una representación de lo que es nuestra vida. Nuestra vida es también una procesión, salimos de un lugar, recorremos caminos y siempre llegamos a un final.

Que la Santísima Virgen guíe nuestro andar para junto a Ella llegar al final de nuestra vida a la Casa paterna donde habremos de ser acogidos por el abrazo misericordioso y jubiloso de Dios, nuestro Padre. Que María Santísima nos guíe a todos hasta allá.

Queridos todos: Que siempre los acompañe la protección de María de la Caridad; que el amor misericordioso de Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo esté siempre con ustedes. Amén

Fuente: Conferencia de Obispos Católicos de Cuba

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