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Cuaresma 2021
Cartas de los obispos

Cuaresma 2021. «Vivir una cuaresma de caridad», por Francisco Conesa

Queridos hermanos:

La conversión a la que nos llama la Cuaresmaa es, sobre todo, conversión al amor. Nuestro corazón se vuelve con frecuencia duro y egoísta, se cierra en sí mismo y se torna insensible. En este tiempo pedimos al Señor la gracia de la conversión para que seamos capaces de amar, amar siempre y amar a todos.

Por ello, lo primero es acoger el amor que Dios nos tiene y que se ha manifestado, de manera excepcional, en la muerte y resurrección de Jesucristo. Durante estos días vamos meditando estos misterios, que celebraremos en Semana Santa, con el fin de que nos ayuden a descubrir el amor inmenso de Dios y a responder amándole también nosotros con todo nuestro corazón, nuestra alma y nuestras fuerzas (Dt 6,6; Mc 12, 30).

Pero el camino del amor a Dios siempre desemboca en el ser humano. La caridad rompe nuestro aislamiento y nos hacer salir de nosotros mismos para abrirnos a Dios y a los hombres, especialmente a aquellos que están angustiados por la pobreza, la soledad, el dolor o la enfermedad. A todos ellos reconocemos como hermanos. A todos debemos una palabra de aliento y de confianza que les lleve a sentirse reconocidos en su dignidad y amados. “La caridad -explica el Papa- es el impulso del corazón que nos hace salir de nosotros mismos y que suscita el vínculo de la cooperación y de la comunión” (Mensaje para la Cuaresma). En la encíclica “Fratelli tutti” también nos dice que el amor lleva a buscar siempre el bien del otro sin pedir nada a cambio, a apreciarle y valorarle; y añade: “el amor al otro por ser quien es, nos mueve a buscar lo mejor para su vida” (n. 94).

En este contexto se sitúa el tercer medio que la Iglesia, siguiendo lo señalado en el Evangelio, recomienda para la Cuaresma: la limosna. El gesto de entregar parte de lo que tenemos a los otros es, por una parte, expresión de nuestro auténtico deseo de conversión y tiene por ello un sentido penitencial. Pero, por otro lado, es manifestación de nuestra solidaridad con nuestros hermanos más necesitados. El Papa Francisco nos ha pedido que vivamos una Cuaresma de caridad, pensando de manera especial en los que se encuentran en condiciones de sufrimiento, abandono o angustia a causa de la pandemia de COVID-19 (cf. Mensaje para la Cuaresma). Sería bueno que pensáramos cómo podemos ayudarles y qué gesto concreto de amor hacia todos realizaremos esta Cuaresma.

Siguiendo las huellas de Cristo, que amó sin límites, que reconoció y apreció a cada persona y que tuvo compasión de todos, también nosotros podemos manifestar a todos que les queremos, siendo solidarios especialmente con los más pobres y compartiendo con ellos nuestros bienes.

Vivir una Cuaresma de caridad nos preparará para acoger todo el amor que Dios son ha manifestado en el misterio pascual, entregando a su propio Hijo para darnos una vida eterna (cf. Jn 3, 16).

 

+ Francisco Conesa
Obispo de Menorca



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