Revista Ecclesia » Cuaresma 2021. «Cuaresma, camino hacia los sacramentos pascuales», por Adolfo González Montes
Cartas de los obispos

Cuaresma 2021. «Cuaresma, camino hacia los sacramentos pascuales», por Adolfo González Montes

El obispo de Almería, Adolfo González Montes, ha hecho púbica una exhortación pastoral a los sacerdotes, personas de vida consagrada, miembros de las asociaciones cofrades y a todos los fieles al comienzo de la Cuaresma de 2021.

Queridos hermanos y hermanas:

Como todos los años quiero dirigir unas reflexiones al comienzo de la Cuaresma, exhortando a todos los fieles a fortalecer la vida cristiana. Este fortalecimiento bien sabéis todos que acontece en nuestra vida mediante el progreso en la conversión a Cristo, con el propósito de que todos los bautizados lleguemos a la celebración del Misterio Pascual habiendo progresado en la configuración con el Señor. La Cuaresma abre el camino hacia los sacramentos pascuales.

  1. Los sacramentos pascuales, meta de la Cuaresma

Esta es la meta del ejercicio de la Cuaresma, un tiempo de gracia y salvación, que, como canta el prefacio propio del tiempo, el Señor nos lo concede para que suscite en nosotros «anhelar año tras año, con el gozo de habernos purificado, los sacramentos pascuales» [1], meta de este tiempo oportuno.        Es de gran provecho espiritual detenernos en este sustancioso prefacio que nos señala la meta de la Cuaresma con claridad: los sacramentos pascuales. La instrucción cristiana transmitía este mandamiento de la Iglesia, que mediante el anuncio de la salvación ha recibido la misión de llevar a cuantos creen en él a la plena identificación con Cristo en la recepción de los sacramentos pascuales: el bautismo y la Eucaristía, que Cristo confió a los Apóstoles. Éstos y sus colaboradores desde el comienzo de la Iglesia «ofrecen el bautismo a quien crea en Jesús: judíos, hombres temerosos de Dios, paganos»[2]. Al bautizar a los que vienen a la fe, los Apóstoles siguieron a Cristo, que quiso someterse al bautismo de Juan y en él prefiguró el bautismo de los cristianos (cf. Mt 3,13)[3]. Jesús resucitado mandó a los Apóstoles a bautizar, diciéndoles: «Id, pues, y haced discípulos de todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado» (Mt 28,19-20).

El bautismo es apostólico porque por voluntad de Cristo lo hemos recibido de los Apóstoles, como es tradición apostólica la celebración de la Eucaristía, razón por la que ningún bautizado debe dejar de participar en su celebración dominical ni dejar de comulgar, siempre que no se lo impida la conciencia de hallarse en pecado mortal, que aparta de la comunión con Dios y de la comunión eclesial. La Eucaristía es institución de Cristo y al mismo tiempo confesamos que, al igual que el bautismo, es de origen apostólico. Lo recordó san Juan Pablo II al decir: «También los apóstoles están en el fundamento de la Eucaristía, no porque el sacramento no se remonte a Cristo mismo, sino porque ha sido confiado a los Apóstoles, obedientes al mandato del Señor»[4]; y además, continúa diciendo en el mismo lugar el santo papa siguiendo el Catecismo de la Iglesia Católica, «porque se celebra en conformidad con la fe de los Apóstoles»[5].

[1] Misal Romano: Prefacio I de Cuaresma.

[2] Catecismo de la Iglesia Católica [Catecismo], n. 1226.

[3] Catecismo, n. 1223.

[4] San Juan Pablo II, Carta encíclica sobre la Eucaristía en su relación con la Iglesia Ecclesia de Eucharistia (17 abril 2003), n. 27.

[5] Catecismo, n. 857.

Puede leer la exhortación completa aquí:

+Adolfo González Montes
Obispo de Almeria



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