Revista Ecclesia » Cuaresma 2021. Carta del obispo de Jaén: «Por la cuaresma a la Pascua (en tiempo de pandemia)»
Cuaresma 2021. Carta del obispo de Jaén:
Cartas de los obispos

Cuaresma 2021. Carta del obispo de Jaén: «Por la cuaresma a la Pascua (en tiempo de pandemia)»

En el centro del Año Litúrgico

El Año litúrgico orienta los días de un cristiano y le va dando a cada uno el sentido que necesita. El Año Litúrgico es la memoria del misterio del amor de Dios, derramado en el tiempo para cada uno de nosotros, según nuestra necesidad; es un amor personalizado. Esto que acabo de escribir sería la convicción de todo bautizado; esa que a veces se nos olvida y en otras ocasiones se retoma. Ahora nos toca justamente retomarla.

Una Cuaresma de ojos abiertos

Empezamos la Cuaresma, tiempo que sólo tiene sentido si abrimos los ojos del corazón y miramos la luz que todo lo transforma, en la que se suelen encender todos los avisos que hemos de tener en cuenta cuando miramos al interior de nosotros mismos. La Cuaresma empieza por descubrir si aún se nota en nuestra vida algún reflejo de la Presencia de Dios que nunca nos falta y que siempre nos salva. La Cuaresma nos recuerda de dónde venimos y, sobre todo, nos invita a centrarnos en el horizonte hacia el que vamos. Empieza con el miércoles de ceniza, en el que se nos invita a reencontrar lo que hemos perdido, a reconstruir lo que se haya roto, a resucitar lo que se ha convertido en muerte, a vencer en las derrotas, a descubrir de nuevo las señales que aún quedan en nosotros para poder continuar en el camino de la vida.

Bajo la luz de la Resurrección

Este tiempo de Cuaresma es para despertar interiormente a esta pregunta: ¿quién nos podrá dar la vida nueva que anhelamos? Se puede decir que la Cuaresma es para el resurgir de todo lo que ya somos y tenemos; pero que, quizás por el desgaste del tiempo, lo experimentamos ahora con más dificultad. Se hace necesaria la purificación y la iluminación. Hay que decir, que estos cuarenta días, no se pueden caminar si no es bajo la luz de la Resurrección de Jesucristo. Sólo mirándole a él, y dejándonos ilusionar por su transparencia, resurgiremos de nuestras cenizas y el Espíritu Santo nos llevará por el camino de un nuevo renacer. Nos llevará al reencuentro de nuestros mejores sentimientos, a la renovación de nuestras actitudes y a la fortaleza de nuestras decisiones en el seguimiento de Cristo. En efecto, en esto consiste la vida Cuaresmal: en buscar, encontrar y peguntar a Jesús una vez más: “Maestro, ¿dónde vives? Es así como se llega a la vocación de discípulo-misionero, que es nuestro modo de vida cristiana.

Puede leer la carta completa pinchando aquí.

+ Amadeo Rodríguez Magro
Obispo de Jaén



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