Santa Sede

Crónica y saludos en idiomas de Benedicto XVI para el rezo del Angelus, domingo 23 septiembre 2012

“No ambicionar el poder y la importancia humana, sino ponerse al servicio de los demás” porque “el poder de Dios se manifiesta en la humildad”, ha sido el tema del saludo del saludo del Papa a los peregrinos de lengua española.

Después de la oración dominical mariana del Ángelus, inspirado en el Evangelio del domingo, el Sucesor de Pedro reflexionó sobre la actitud central del cristiano “que debe aprender constantemente de Cristo: no ambicionar el poder y la importancia humana, sino ponerse al servicio de los demás”.

Ampliando la reflexión sobre esta “actitud central del cristiano”, Benedicto expresó: “El poder de Dios se manifiesta precisamente en la humildad, en dejarle a Él como único Omnipotente”, y pidió a la humilde Virgen María, bajo la advocación de nuestra Señora de la Merced que “se apiade de nosotros y nos ayude en el camino hacia Cristo, verdadero portador de la paz y la alegría en el corazón de los hombres”.

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española que participan en esta oración mariana. El Evangelio de hoy nos habla de una actitud central del cristiano, que debe aprender constantemente de Cristo: no ambicionar el poder y la importancia humana, sino ponerse al servicio de los demás. El poder de Dios se manifiesta precisamente en la humildad, en dejarle a Él como único Omnipotente. Que la humilde Virgen María, que mañana celebramos con el título La Merced, se apiade de nosotros y nos ayude en el camino hacia Cristo, verdadero portador de la paz y la alegría en el corazón de los hombres. Feliz domingo.

En sus saludos el Santo Padre, hablando en italiano y en francés, recordó a los queridos hermanaos y hermanas presentes en la Plaza de San Pedro que ayer, en la ciudad francesa de Troyes, fue proclamado Beato el sacerdote Louis Brisson, que vivió en el siglo XIX, fundador de las Oblatas y de los Oblatos de San Francisco de Sales. Por esta razón, el Obispo de Roma se unió con alegría a la acción de gracias de la comunidad diocesana de Troyes y de todos los hijos e hijas espirituales del nuevo Beato.

De modo particular, a los peregrinos franceses el Pontífice les agradeció de corazón sus oraciones con las que lo acompañaron durante viaje apostólico a El Líbano. Y les pidió que sigan rezando por los cristianos de Oriente Medio, por la paz y por el diálogo sereno entre las religiones.

Al dirigir un cordial saludo a los fieles polacos Benedicto XVI les recordó que en el Evangelio de este domingo Jesús presta una atención especial a los niños, diciendo: “Quien acoge a uno de estos niños en mi nombre, me acoge a mí”. Por esta razón invitó a pedir a Dios que estas palabras inspiren a todos aquellos que son responsables del don de la vida, de las dignas condiciones de existencia y de ecuación, del seguro y sereno crecimiento de los niños. Para que “todo niño pueda gozar del amor y del calor familiar”.

Su Santidad también manifestó su alegría por acoger, a las Religiosas del Colegio Misionero “Mater Ecclesiae” de Castel Gandolfo, procedentes de diversos países, a quienes deseó “un sereno y fructuoso año de formación y de vida comunitaria”.

Por último, al dirigir su cordial saludo a los peregrinos de lengua italiana, en particular a los socios de la Confederación Nacional de Cultivadores Directos, llamándolos “queridos amigos”, el Papa les manifestó su aprecio por su empeño en favor de la salvaguardia de la creación y les agradeció los dones que le ofrecieron.

De la misma manera, el Santo Padre saludó a los fieles de la parroquia de San Agustín de Bisceglie, con motivo del centenario de su institución; así como a la sección de la localidad italiana de Perugia de la Asociación de Maestros Católicos, y deseó a todos feliz domingo.

(j GO y MFB – RV)

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